Los créditos empiezan a despertar de su siesta: qué dicen los datos del BCRA (y qué leen los especialistas)

El crédito privado en pesos creció 0,6% real en abril, revirtiendo dos meses consecutivos de caída, según el Informe Monetario Mensual del Banco Central. La señal es positiva pero acotada: en términos del PBI, el crédito en pesos se mantiene en 9,3%, un número que empalidece frente al 40-60% que registra el promedio regional.

Las tarjetas de crédito lideran el rebote con un alza de 3,1% real mensual. La explicación es casi conductual: el plástico no requiere decisión activa ni scoring adicional, y permite financiar consumo en cuotas cortas en un contexto donde la incertidumbre sigue pesando. Los préstamos personales, en cambio, no mostraron cambios significativos en el mes.

El dato más llamativo es el de los hipotecarios UVA, que acumulan un crecimiento del 100% interanual. Julián Sanclemente, CEO y cofundador de Alprestamo, pone el número en perspectiva: "La cuota ajusta por inflación, y en un contexto donde la inflación sigue corriendo por encima de la recomposición salarial, el esfuerzo mensual en pesos aumenta sistemáticamente". El riesgo no es de saturación inmediata, sino de originación mal calibrada.

La calma cambiaria —el dólar cerró abril en 1.381 y las reservas en US$ 44.516 millones— opera como catalizador psicológico. "Cuando el dólar deja de ser una variable de shock, el usuario vuelve a evaluar compromisos de mediano plazo", señala Sanclemente. Pero aclara: la paz cambiaria es condición necesaria, no suficiente.

El perfil del tomador de crédito también cambió. El rango de 25 a 45 años concentra la demanda, con mayor participación de perfiles que antes quedaban fuera del sistema tradicional. "El usuario está usando las plataformas para optimizar su perfil financiero, no para endeudarse más", resume el ejecutivo. Para hablar de tendencia real, dice, harán falta al menos tres o cuatro meses de crecimiento sostenido, compresión de tasas y mejora del salario real.

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