There’s no business like show business, cantaba Ethel Merman en Annie Get Your Gun, el musical de Broadway que Irving Berlin estrenó en 1946. La frase sirve para presentar lo que el Córdoba Welcome – Cluster de Eventos quiso mostrar en un almuerzo con periodistas en Mercado Alberdi Legrand: que los espectáculos en Córdoba funcionan como una industria y que los números lo respaldan.
Bajo la consigna “Pongamos los datos sobre la mesa”, José Palazzo, presidente de Córdoba Welcome, Rodrigo Escribano, responsable de BS Group y miembro del Cluster, y Luca Miani repasaron cifras, inversiones y el momento del sector.
Palazzo lo dijo así: mientras la minería y la energía generan derrames en algunas provincias, los eventos producen “un verdadero derrame diario. Todas las semanas generamos economía”.
Los mitos frente a los datos
Miani presentó los resultados de los estudios del Instituto Cultura Contemporánea (ICC), la consultora Delfos e Insight 21, de la Universidad Siglo 21. Los organizó como respuestas a los prejuicios más repetidos sobre el sector.
El primero es que la plata “se va en una noche”. En Cosquín Rock, cerca del 60% del impacto económico se produce fuera del predio, y si se toman otros festivales y grandes eventos, el promedio llega casi al 70%. “El 70% del movimiento económico se genera fuera del predio del festival”, insistió Miani. Los principales beneficiarios son la hotelería y la gastronomía.
El segundo mito es que el negocio es la entrada y se lo queda el productor. En Cosquín Rock 2026, el 25,7% del gasto del público fue en entradas. Es decir, casi tres de cada cuatro pesos se destinaron a alojamiento, gastronomía, transporte y comercio. En un gran baile de cuarteto, aclaró Miani, el ticket puede pesar todavía menos.
Tampoco es, como suele decirse, plata de los mismos cordobeses. El último verano, alrededor de 1,5 millones de visitantes gastaron en espectáculos y grandes eventos en la provincia, y en Cosquín Rock casi el 60% del público llega de otras provincias. Los festivales, además, alargan las estadías: cuando Cosquín coincide con Carnaval, el festival dura dos días, pero sus asistentes se quedan en promedio 5 o 6 noches en Punilla.
El dato de empleo es el más contundente. Según el relevamiento de ICC y Delfos, 539.882 cordobeses adultos declararon haber trabajado directa o indirectamente en espectáculos y eventos durante el período estudiado, el 17,3% de la población adulta provincial. Y contra la idea de las “changas de fin de semana”, el 60% de quienes trabajan en el sector tiene una carga fija de horas diarias o días semanales.
Los otros mitos son que el Estado pone y no recupera y que todo queda en la capital. Los estudios de Insight 21 muestran que la actividad genera ingresos fiscales provinciales y municipales, además de tributos nacionales que vuelven por coparticipación. La provincia, a su vez, tiene más de 250 festivales registrados en todo su territorio.
La ola de inversión privada
Los números tienen su correlato en ladrillos. Según Palazzo, la inversión privada prevista en infraestructura para espectáculos y deportes supera los US$ 200 millones, y este año Córdoba tendrá más de 400 shows.
Uno de los proyectos es el de BS Group, que firmó un acuerdo con la Municipalidad de Córdoba para desarrollar un predio de 15 hectáreas con una concesión por 30 años. Escribano detalló que tendrá un estadio cubierto para 9.000 personas, instalaciones de hockey, oficinas, locales comerciales y un centro de alto rendimiento para deportistas amateurs. Prevé unos 50.000 m² construidos en tres años y una inversión superior a US$ 70 millones, repartida entre los distintos actores. La Unión Argentina de Rugby y la Confederación Argentina de Hockey instalarían allí sus sedes nacionales.
A eso se suman la arena que proyecta la Universidad Siglo 21, el predio de Infinito y varias salas en restauración o ampliación. Palazzo lo explicó con un dato de contexto: la infraestructura que antes hacía el Estado hoy la construyen los privados, en un escenario en el que “invertir en la Argentina más de un millón de dólares es un acto temerario”.
Una ley que espera su reglamentación
La ley de promoción de industrias creativas, aprobada en diciembre casi por unanimidad, reconoce la producción de espectáculos como actividad industrial. Córdoba fue la primera provincia en sancionar una norma así, y Palazzo contó que los gobernadores de Jujuy, Salta, Entre Ríos, Santa Fe y Mendoza se mostraron interesados en replicarla.
La reglamentación se trabaja con los ministerios de Comercio e Industria y la Agencia Córdoba Cultura. Prevé un registro obligatorio de productores, similar al de la Ciudad de Buenos Aires, un régimen de mecenazgo inspirado en el modelo de San Pablo, beneficios para quienes inviertan en infraestructura en toda la provincia y un observatorio permanente que mida la actividad.
El reclamo de fondo es impositivo. Antes de la exención, Ingresos Brutos (4,5%), la tasa municipal (4,7%), SADAIC (12%), AADI-CAPIF (2%) y las retenciones de tarjeta se llevaban casi el 40% del valor de una entrada. Hoy el ticket está exento de Ingresos Brutos si hay un artista cordobés en el show, pero el resto de la cadena sigue tributando. El IVA del generador, el sonido y las luces termina siendo un costo de la producción. “Si a la ley del teatro se le pusiera una coma y música, lo único que hay que modificar es una palabra”, resumió Palazzo, que lleva 30 años con ese reclamo.
En el encuentro también se presentó “Córdoba Grandes Eventos”, una identidad visual común para promocionar los eventos que se realizan en la provincia.
El bolsillo y lo que viene
El contexto no ayuda. Palazzo describió una caída del consumo global que empezó a mediados de septiembre y se aceleró en octubre, y proyecta seis o siete meses de retracción. “La gente primero tiene que pagar el colegio, la comida, el gas, la luz, los impuestos, y después recién, con lo que queda, decide si va. Si me queda en la tarjeta, voy, y si no, no”. Los shows se agotan a último momento y lo que antes se anunciaba con 30 días de anticipación hoy necesita cuatro o cinco meses.
Cosquín Rock aguanta mejor gracias a la venta anticipada, con abonos a la venta desde febrero y 12 cuotas sin interés. Aun así, no escapa a la tendencia. “No creo que vendamos 80 y pico mil entradas como el año pasado. Creo que vamos a bajar a 70, pero no va a ser una caída tan fuerte”, anticipó Palazzo, que resumió la expectativa con un “elijo creer, pero vamos muy bien”.
Mientras tanto, en el universo de En Vivo Producciones avanzan dos obras clave. El Arena Córdoba, en el Batallón 141, demandará US$ 70 millones e integra a Corporación América, DalePlay (de Live Nation), con Universo Jiménez y la productora de Palazzo, como socios locales. Actualmente se están cerrando los permisos: la obra arrancaría los primeros días de noviembre y estaría lista entre enero y marzo de 2028.
El otro proyecto es el teatro de Plaza de la Música, con capacidad para 450 personas y apertura prevista para mediados de 2027. Con él, el complejo pasará a tener tres salas, en una ciudad donde, según Palazzo, faltan teatros privados.

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Roberto Pagani :
tanto minis orfeos armar..... da para tanto cordoba... la patria y dios os jusgara
Roberto Pagani :
tanto minis orfeos armar..... da para tanto cordoba... la patria y dios os jusgara