De generación en generación: Helados Santa Cecilia celebra 50 años de historia en Bell Ville

De una panadería familiar a una heladería con presencia en varias localidades, Santa Cecilia cumple cinco décadas. Hoy, madre e hija conducen el negocio y proyectan una nueva etapa de expansión y desarrollo comercial. 

Santa Cecilia cumplió 50 años de historia en Bell Ville. Lo que comenzó como una panadería familiar terminó convirtiéndose en una marca asociada a varias generaciones de bellvillenses, con producción propia, puntos de venta en distintas localidades y una trayectoria atravesada por etapas de expansión, crisis y reconversión.

Detrás de esa evolución hay una historia familiar que comenzó con Enrique y Dora Ballaman, quienes llegaron desde Chilibroste a Bell Ville junto a sus hijos, Elsa y Jorge. Primero abrieron la Panadería Santa Cecilia, donde elaboraban y comercializaban panificados, pastas, pizzas, tortas y masas finas. Pero el negocio sumaría una nueva actividad a partir de una apuesta de Enrique.

El 12 de octubre de 1976 incorporaron una máquina fabricadora de helados y comenzaron a producir unos 120 litros diarios. Así nació la heladería Santa Cecilia, que con el paso del tiempo se convertiría en el principal sello de la empresa.

«Una de las claves para mantenernos durante tantos años fue el trabajo, la capacidad de adaptarnos y de buscar nuevos caminos sin perder nuestra esencia», explican sus actuales propietarias, Claribel Ballaman —nieta de los fundadores— y Viviana Ribba, su madre.   

De la fábrica familiar a una estructura de distribución regional

El crecimiento de Santa Cecilia estuvo acompañado por inversiones en infraestructura, equipamiento y distribución. Uno de los hitos fue el traslado de la fábrica, que inicialmente funcionaba detrás del local de calle Córdoba, hacia su actual ubicación en General Paz.

En 1991, el cambio permitió ampliar la capacidad productiva, incorporar maquinaria más moderna, contar con mayor espacio de almacenamiento y desarrollar una estructura de distribución que alcanzó distintas localidades. 

La expansión también se reflejó en sus puntos de venta. En otra etapa, la firma apostó por un concepto que iba más allá de la heladería tradicional: el denominado «Mundo de sabores», en la esquina de Córdoba y Sarmiento.

La propuesta incorporó comida rápida, combos de hamburguesas, cafetería con elaboración de medialunas, un cibercafé —uno de los primeros de la ciudad— y posteriormente una sala de cine con capacidad para 94 personas y tecnología de última generación para aquel momento.

Fue una apuesta de diversificación que amplió la experiencia comercial y convirtió al espacio en un punto de encuentro para los vecinos.

Pompis: una segunda marca para atravesar la crisis

La historia de Santa Cecilia también registra decisiones comerciales tomadas en contextos económicos complejos. Una de ellas fue la creación de Pompis, una segunda marca que surgió alrededor de 1995 y buscó ofrecer una alternativa de menor precio, con materias primas más económicas y sabores similares a los de la marca principal. El proyecto tuvo una respuesta positiva y se sostuvo durante aproximadamente diez años. Llegó a contar con distintos puntos de venta y packaging propio para potes, palitos y bombones. 

La experiencia refleja una de las estrategias que marcaron la trayectoria de la empresa: buscar alternativas para responder a las posibilidades de consumo de cada momento.

Una nueva etapa: madre e hija al frente del negocio

Después de años de expansión, la empresa atravesó una etapa de reorganización familiar y empresarial. Tras el fallecimiento de su padre —hijo de los fundadores, Enrique y Dora Ballaman, y esposo de Viviana—, Claribel y su madre quedaron al frente de Santa Cecilia. La nueva conducción implicó redefinir responsabilidades y revisar la estructura de trabajo.

La incorporación plena de Claribel también aportó una nueva mirada sobre el funcionamiento del negocio. Actualmente, participa de la gestión de la producción, la distribución y la comunicación, con foco en modernizar procesos, incorporar tecnología y adaptar la organización a las nuevas tendencias.

Viviana, por su parte, concentra su trabajo en la administración, los recursos humanos y la gestión de la sucursal, además de mantener el vínculo cotidiano con los clientes.

Producción artesanal, calidad y nuevos hábitos de consumo

Hoy, la elaboración artesanal continúa siendo uno de los principales diferenciales de Santa Cecilia. Aunque cuenta con maquinaria para los procesos de cocción y producción, buena parte del trabajo requiere intervención manual: desde el moldeado y el bañado hasta el envasado y el sembrado de ingredientes.

También elaboran internamente algunos componentes que forman parte de sus recetas. El caramelo de la crema flan, por ejemplo, se prepara, se corta y se incorpora al helado, mientras que las almendras utilizadas en otras variedades se tuestan en la propia fábrica.

La selección de materias primas es otro aspecto central. La empresa procura mantener determinados proveedores y marcas de ingredientes, como el dulce de leche, el cacao y las frutas, para conservar los sabores que sus clientes identifican con Santa Cecilia.

Al mismo tiempo, incorpora tendencias del mercado. El pistacho es uno de los ejemplos de sabores que fueron ganando espacio en la propuesta.

La producción también se ajusta a la demanda y a las expectativas de cada temporada. Los volúmenes pueden variar considerablemente de una jornada a otra, por lo que la planificación requiere revisar constantemente el comportamiento del consumo y las necesidades de stock.

En ese escenario, uno de los desafíos es sostener la relación entre precio y calidad, revisar costos, optimizar procesos y cuidar la higiene y la elaboración sin resignar las características que distinguen al producto.

Una red comercial que conecta a Bell Ville con la región

La presencia de Santa Cecilia no se limita a su local de Bell Ville. La empresa cuenta con puntos de venta en Leones e Idiazábal, además de presencia comercial en San Marcos, Pascanas, Laborde, Cintra y San Antonio.

En Bell Ville, su propuesta llega también a través de kioscos que comercializan productos envasados, bares que incorporan helados y bombones a su oferta y distintos eventos.

Entre sus objetivos comerciales aparece la posibilidad de recuperar un punto de venta en Justiniano Posse, localidad donde la marca tuvo presencia durante muchos años.

La relación con los clientes es otro de los activos que sus dueñas destacan. La disponibilidad de productos, la atención personalizada y la posibilidad de responder incluso ante pedidos de último momento forman parte de una dinámica que busca sostener la confianza construida durante décadas.

Esa cercanía también se hizo visible durante la celebración del aniversario, cuando recibieron relatos y recuerdos de personas que visitaban la heladería en su infancia y que hoy regresan acompañadas por sus hijos y nietos.

Una marca en la memoria de varias generaciones

A lo largo de sus cinco décadas, Santa Cecilia construyó un vínculo con varias generaciones de bellvillenses. Durante la celebración del aniversario, sus actuales propietarias volvieron a encontrarse con historias de clientes que recuerdan las visitas a la heladería durante su infancia, los banquitos, los espejos y las salidas con amigos. Hoy, muchos de ellos regresan acompañados por sus hijos y nietos.

Esos recuerdos forman parte del capital simbólico de la marca y reflejan una relación que se construyó con el paso del tiempo, a partir de la calidad del producto, la atención y la cercanía con los consumidores.

«La fidelidad no se puede exigir, se gana con el tiempo», explica Viviana. Para sus dueñas, que después de 50 años haya personas que sigan eligiendo Santa Cecilia y compartan sus recuerdos es una de las mayores satisfacciones de esta trayectoria.

De las fotografías antiguas a las redes sociales

La comunicación también forma parte de esta nueva etapa. Las redes sociales se convirtieron en una herramienta para mostrar el trabajo cotidiano de la fábrica, acercar los productos a nuevos públicos y mantener el contacto con quienes ya conocen la marca.

El aniversario de los 50 años les dio, además, una oportunidad para recuperar fotografías, compartir anécdotas y volver sobre los comienzos de la empresa. Una manera de poner en valor su historia y reencontrarse con personas que fueron parte de ella, al mismo tiempo que acercan ese recorrido a quienes todavía no conocen todo lo que hay detrás de Santa Cecilia.

Proyección: ampliar la presencia de Santa Cecilia en la región 

De cara al futuro, Santa Cecilia busca ampliar su red de puntos de venta y llegar a nuevas localidades, fortaleciendo la presencia de sus productos en la región. La posibilidad de recuperar mercados donde ya tuvo presencia forma parte de ese objetivo, junto con la intención de seguir incorporando propuestas y acompañar los cambios en los hábitos de consumo.

La estrategia apunta a crecer sobre la experiencia acumulada durante cinco décadas, sin perder la identidad de una empresa familiar ni el vínculo construido con sus clientes.

Entre las ideas que están evaluando aparecen propuestas para ampliar la oferta durante el invierno, con alternativas de chocolatería, alfajores bajo la marca Santa Cecilia y productos que actualmente elaboran para uso interno, como almendras y maíz tostados, que podrían comercializarse envasados. La intención es explorar nuevas líneas, pero siempre vinculadas con la identidad de la marca y su actividad principal.

Con cinco décadas de trayectoria, Santa Cecilia combina la experiencia de una empresa familiar con una nueva etapa de gestión, producción y comunicación. De la panadería de Enrique y Dora a la heladería que hoy conducen Viviana y Claribel, la marca construyó una identidad ligada a Bell Ville y a varias generaciones de consumidores. Ahora, el objetivo es ampliar su presencia regional, explorar nuevas propuestas y seguir creciendo sin perder aquello que la distingue. 

Información comercial

  • Fábrica: General Paz 543, Bell Ville

  • Heladería: Córdoba 430, Bell Ville

  • Contacto comercial: 3537-565470

  • Contacto sucursal Bell Ville: 3537-590550

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