Peugeot vende las joyas de la abuela

Sin duda, los 600,000 € que obtuvo Peugeot con la venta de 4 unidades de su museo no tienen gusto a poco. Es una cifra excelente, aunque tratándose de reliquias, ¿era necesaria la venta?
Peugeot se ha desprendido de algunas unidades que conservaba, y la que más nos acerca a los que seguimos el mundo del automóvil es el 205 T16 (foto 1) con el que Carlos Reutemann (para mí uno de los mejores pilotos de todos los tiempos) llegó al tercer puesto en Córdoba en el Rally Mundial de 1985. Auto similar al que conducía Ari Vatanen (sugiero ver el video de Pikes Peak con el 405 T16, ya mostrado en InfoAutos) en aquel tremendo golpe que lo dejó postrado más de un año.
Tuve la suerte de ver “marcar la montaña” a los 205 T16 en el prime del Manzano, y puedo asegurar que, desde entonces, ningún auto me ha emocionado como el pequeño león francés, haciendo temblar la montaña. Por ese auto Peugeot recibió 257,000 €, sin dudas uno de los más impactantes de la historia del Rally Mundial.
La marca gala se deshizo también de un 405 T16 (foto 4, como el del Dakar 1988) y del concept Oxea (foto 3), un tremendo aparato de 680 CV mostrado en 1988. Menos importante resulta la venta del concept Quark de 2004 (foto 2).
Es una pena que Peugeot se deshaga de modelos que han contribuido fuertemente a su prestigio dentro y fuera de las pistas.

Tu opinión enriquece este artículo:

El equipo de Grupo Educativo Santo Domingo

Hace más de 40 años, la Academia homónima ingresaba al mercado cordobés con una propuesta orientada a formación en oficios técnicos — desde entonces han capacitado a más de 100.000 alumnos. En la actualidad, el grupo cuenta con otras dos unidades de negocio: el Centro Educativo Santo Domingo (educación inicial, primaria y secundaria) y el Instituto Superior Santo Domingo (carreras de nivel superior con foco en tecnología y habilidades duraderas).

EnjoySTIDinner: la plataforma cordobesa que busca convertirse en el "sistema operativo" de los restaurantes

Anotar la comanda en un papel, mandar el pedido a la cocina, tipear el monto en la caja para cobrar y después abrir otro programa para sacar la factura electrónica. Para Marcos Chikilian, programador y fundador de la firma cordobesa Enjoy STI, el sector gastronómico comete el mismo error desde hace veinte años: emparchar la operación de un negocio con cinco programas distintos que no se hablan entre sí.