Nuevo gerente de Transatlántica Compañía Financiera

Pablo Julio Martínez Valentini comenzó a desempeñarse como el nuevo gerente de la sucursal de Transatlántica Compañía Financiera de la provincia de Córdoba.

Martínez Valentini es licenciado en Administración de Empresas de la Universidad Nacional de Córdoba y tiene una larga trayectoria profesional en el sector bancario.

Comenzó su actividad como Oficial de Negocios de Empresas de Bank Boston (posterior Standard Bank, actual ICBC). Durante 18 años trabajó en BBVA Francés, desempeñándose en distintos cargos, tales como Oficial de Negocios, Gerente de Sucursal de Empresas y Adjunto de Dirección Territorial.

Antes de ocupar su puesto actual, se dedicó a la asesoría especializada en administración y finanzas. Su área de asesoramiento principal involucraba la administración y la estrategia financiera de Pymes. También, se desarrolló en Incubadora de empresas, el espacio que sienta las bases para el desarrollo del emprendedorismo en la Universidad Nacional de Córdoba, donde su principal función fue el mentoring y la capacitación en diversos rubros referidos a la toma de decisiones en asociatividad, cadenas productivas y emprededurismo.

Tu opinión enriquece este artículo:

Andreani ya mueve 520.000 paquetes por día desde su hub automatizado de Pacheco (abre el juego a pymes y emprendedores)

(Por Julieta Romanazzi) El centro de distribución que la empresa inauguró en General Pacheco a mediados de 2025 empieza a mostrar su potencial. Con tecnología única en América, capacidad para escalar y un servicio de fulfilment que ya suma 15 clientes, el hub se convirtió en la apuesta más grande de la compañía para sostener el crecimiento del e-commerce argentino.

El fenómeno Don Julio: ¿Cuánto cuesta hoy comer en la mejor parrilla de Buenos Aires? (con souvenir “incluido”)

(Por Julieta Romanazzi) La fila de gente esperando una mesa en Guatemala esquina Gurruchaga llama la atención, así como también algunos precios de su carta. El dato que explica el fenómeno: el 80% de las mesas las ocupan brasileños, que llegan con reserva en mano o se resignan a la espera en la vereda con tal de tachar el "Templo de la Carne" de su lista.