El nuevo entorno regulatorio y la salida del cepo
Desde la sanción de la Ley 27.739 y las resoluciones de la Comisión Nacional de Valores (CNV) que organizaron el registro de Proveedores de Servicios de Activos Virtuales, el panorama cambió de manera apreciable.
El cepo quedó atrás en 2025 y poco después las cuentas de los proveedores registrados dejaron de pagar el impuesto a los créditos y débitos. Con ese obstáculo fuera del camino, las tarjetas de cripto encontraron un terreno más despejado, ya que permiten conservar el saldo en USDT, bitcoin u otras monedas hasta el preciso momento en que se concreta la compra.
El comercio recibe pesos argentinos por la red Visa o Mastercard y el usuario no necesita mover fondos de antemano ni vender anticipadamente. La conexión con billeteras de autocustodia cierra el circuito sin pasos intermedios.
Las stablecoins como activo de tesorería en las empresas locales
Las empresas argentinas han incorporado USDT y USDC como parte de su gestión de liquidez. Entre julio de 2022 y junio de 2025, el país registró aproximadamente 93.900 millones de dólares en transacciones de activos digitales, segundo volumen de América Latina.
Además, cerca del 20 por ciento de la población utiliza activos digitales, según estimaciones de la Fundación Blockchain Argentina. Las compañías destinan estos saldos a pagos de proveedores externos, transferencias entre filiales y reserva de capital de trabajo, lo que reduce la exposición a las variaciones del tipo de cambio local y a las demoras de las vías bancarias tradicionales.
Cómo operan las tarjetas cripto en el día a día empresarial
¿Cómo funciona esto en el día a día de una empresa? El titular mantiene el saldo en la plataforma o en su propia billetera. Al autorizar un pago, el sistema calcula el equivalente en moneda local, liquida la cantidad necesaria de criptoactivos y procesa la transacción.
Esta mecánica elimina la necesidad de vender anticipadamente los activos y permite que el resto del saldo continúe generando rendimiento. En julio de 2026, el gasto global con estas tarjetas alcanzó los 759 millones de dólares, un promedio de 86 dólares por operación.
El comercio recibe el importe en moneda local a través de las redes Visa o Mastercard sin distinguir el origen de los fondos. La conversión se produce en el instante del pago, de modo que el resto del saldo permanece disponible y en algunas plataformas puede seguir generando rendimiento.
Control de límites, conciliación y visibilidad de egresos
Las soluciones corporativas permiten emitir tarjetas virtuales o físicas con topes configurables por empleado, área o concepto de gasto. La activación o pausa es inmediata y los reportes se generan de forma automática, lo que disminuye las horas dedicadas a la verificación manual de comprobantes. Algunas plataformas invierten de manera automática los saldos no utilizados en instrumentos de renta fija, preservando la liquidez.
Las empresas pueden asignar tarjetas independientes a cada colaborador o a cada centro de costo, con reglas específicas de uso y montos máximos diarios o mensuales. La pausa inmediata de una tarjeta ante cualquier irregularidad y la generación automática de reportes por área reducen de manera significativa el tiempo que los equipos de administración destinaban a la conciliación manual de comprobantes y a la detección de gastos no autorizados.
Pagos internacionales y costos cambiarios
Las suscripciones a software, servicios de nube y contratistas del exterior suelen liquidarse en dólares. Las tarjetas respaldadas en stablecoins permiten realizar esos pagos sin pasar por el dólar tarjeta tradicional. La liquidación ocurre en minutos en lugar de los dos a cinco días hábiles de una transferencia SWIFT.
Empresas de tecnología, diseño y servicios profesionales reportan que esta vía reduce los spreads (diferencia entre precio de compra y venta del activo) y facilita la conciliación contable al conservar un registro on-chain de cada disposición (la tecnología blockchain es básicamente la de un libro contable).
Aspectos fiscales y de cumplimiento que no pueden ignorarse
Cada disposición de criptoactivos genera un hecho imponible. El impuesto cedular aplica a la diferencia entre el valor de adquisición y el de realización, con alícuotas del 5 o del 15 por ciento según el caso.
A su vez, las organizaciones deben registrar las operaciones a través de proveedores inscriptos en el registro de la Comisión Nacional de Valores (CNV). La trazabilidad completa y la facturación electrónica en pesos al tipo de cambio del momento de la operación, por su parte, constituyen requisitos ineludibles para evitar contingencias.
Mismos plásticos, diferentes modalidades
La integración de tarjetas vinculadas a activos digitales en la operatoria diaria de las empresas argentinas consolida un cambio de infraestructura. Quienes administran tesorería disponen ahora de herramientas que unen rendimiento, control y acceso inmediato a redes de pago globales, siempre dentro del marco regulatorio vigente y con plena conciencia de las obligaciones fiscales que acompañan cada movimiento.
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