Acá tenemos un problema: la evasión del IVA sigue rondando el 50% (servicios y construcción en la mira)

En 2022, la evasión de IVA en Argentina se redujo al 49%, el porcentaje más bajo en dos décadas, pero aún refleja un problema estructural en la economía. A pesar de los avances, el desafío sigue vigente y exige una mirada renovada para reducir la informalidad.

A pesar de la disminución de la evasión de IVA en 2022, el problema persiste a niveles alarmantes. En los últimos años, el país mostró avances, pero todavía sigue rondando un 50% de evasión, lo que resalta la necesidad urgente de abordar la informalidad y la evasión tributaria de manera más efectiva.

Según el informe del Centro de Estudios Tributarios (CET) de la Universidad Austral, la caída de la evasión en 2022 fue un fenómeno positivo, con la recaudación creciendo a un ritmo más acelerado que la actividad gravada. Diego Rivas y Lucio Cardinale, autores del informe, afirmaron: “La diferencia entre el crecimiento de la recaudación y la actividad gravada en 2022 es la mayor de toda la serie, lo que sugiere un mayor cumplimiento tributario”. 

Aun así, sectores clave como los servicios y la construcción continúan siendo los de mayor evasión. A lo largo de 2021 y 2022, estos sectores jugaron un papel crucial en la reducción de la evasión, pero siguen concentrando el mayor porcentaje de incumplimiento tributario.

El informe resalta que la relación entre evasión de IVA y empleo no registrado sigue siendo un factor clave: cuanto mayor es la evasión, más frecuente es la incidencia de trabajo no registrado. Sin embargo, en los últimos años, el agro y la construcción mostraron comportamientos atípicos al respecto. En palabras de Rivas y Cardinale: “El agro y la construcción siguieron una tendencia divergente en cuanto a evasión y empleo no registrado, con el agro mostrando menores niveles de evasión pero mayores índices de empleo informal”.

Desde el CET sugieren que el enfoque de las políticas públicas debe concentrarse en los sectores de servicios, construcción y comercio, ya que a medida que la informalidad se reduzca en estos ámbitos, el impacto en la recaudación y la economía formal será mucho más significativo. “A medida que se formalizan los sectores clave, no solo se reduce la evasión, sino que también se fomenta un crecimiento más saludable de la economía”, concluyen los expertos del CET. 

 

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