Briones arrancó a los 19 años en la desarrolladora de su padre, en el área de tesorería y finanzas. Durante los primeros años -contó- se limitó a seguir órdenes, y cuando empezó a proponer cambios se los rechazaban. Su solución fue hacerse cargo del riesgo: “Si sale mal, la pago yo. Si sale bien, la guita entra a la empresa”. A los 25 se abrió y fundó su propia desarrolladora junto a su padre.
En paralelo empezó a hacer videos sobre el mercado inmobiliario, con una idea simple: sobraban los influencers financieros, pero casi nadie hablaba sobre real estate, cuando la compra de una casa es el “hito” más grande que hace la mayoría de la gente.
El salto llegó cuando dejó de publicar desde la cuenta de la empresa. Contó que subió el mismo video, a la misma hora, en la cuenta empresarial (que tenía 50.000 seguidores) y en la suya personal (2.500). La personal tuvo más alcance y le trajo más clientes. Repitió la prueba y le dio igual.
Su conclusión: la gente desconfía cuando le vende una empresa, pero escucha a una persona que informa. En el último año, además, cambió el enfoque y empezó a hablar más técnico, para filtrar a los curiosos. “Tuve menos consultas, pero con mejor tasa de conversión, y más ventas”.
60.000 libros (y un negocio indirecto)
De esa exposición en redes nació El método Briones, editado por Penguin: lo armó ordenando las preguntas que le llegaban por mensaje. Según le confirmó a este medio, ya lleva alrededor de 60.000 ejemplares vendidos. ¿Cuánto sale? Actualmente tiene un costo aproximado de $ 28.000.
Aunque reconoció que como negocio el libro “es pésimo”, encontró otro valor: le sirve como puerta de entrada. Quien paga $ 20.000 por el libro ya confía en él para después invertir US$ 200.000 en un departamento. De esa lógica de “productos chicos” que generan confianza, dijo, surgió también la idea de su fondo.
¿Y qué es el REIT? Es el fondo que armó junto a Invertir en Bolsa (IEB): compra inmuebles en CABA, los alquila y reparte las rentas cada tres meses entre los inversores, que además ganan si las propiedades se valorizan. Se puede entrar desde $ 1.000 (sí, pesos), cotiza en bolsa con aprobación de la CNV, ya tiene cerca de 10.000 inversores y mueve entre US$ 100.000 y US$ 500.000 por día en el mercado secundario. La idea es ampliarlo para sumar capital y comprar más propiedades.
“Siempre nos quejamos de lo mismo: no hay crédito, no hay liquidez. Lo que hay que hacer es juntar el mercado de capitales con fondos institucionales, de jubilaciones, de bancos y de seguros, que inyecten liquidez en nuestro mercado”, explicó.
¿Y en Córdoba? Para Briones, que el modelo llegue a las provincias depende de una sola cosa: que al suyo le vaya bien. “Si a nuestro REIT le va bien, va a haber REITs en todo el país, en todas las provincias y REITs nacionales”, le dijo a InfoNegocios. Y aseguró que ya está funcionando: desde su lanzamiento aparecieron otros tres fondos similares. En México, recordó, estos vehículos representan el 5% del PBI, lo que en la Argentina equivaldría a unos US$ 30.000 millones.
Sobre el mercado cordobés aclaró que no es experto, pero dejó su lectura: “Lo usado está barato. Necesitamos crédito hipotecario para barrer con lo usado, y cuando eso pase van a subir los precios de todo y la construcción va a pasar a ser más rentable”.
Consultado por un referente del desarrollismo local, no dudó: Lucas Salim, a quien definió como “gran amigo” y que ya pasó por su podcast, Club del Ladrillo.
Lo que viene
Hacia adelante, se mostró optimista: cree que el país está bien parado frente a los conflictos geopolíticos y que puede repetir lo que hizo Miami en los ‘90: vender propiedades a extranjeros. Por eso planea giras por Latinoamérica y España.
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