Lo que empieza con un simple mensaje en el grupo del jardín “cumple de X el sábado” suele derivar de una cadena de decisiones previas y acciones posteriores: confirmar asistencia, elegir regalo (o souvenir), coordinar horarios, evitar superposiciones.
La startup nació de la mano de tres madres profesionales, dos psicólogas y una arquitecta, que detectaron una fricción clara en la organización de eventos sociales. La validación llegó en la incubadora Andén (UTN Córdoba), donde el proyecto sumó a Nicolò Pisano como CTO para convertir la idea en una plataforma tecnológica.

El resultado no es solo una invitación digital, sino un sistema integral que ordena todo el proceso: desde la convocatoria hasta el regalo.
Tracción inicial: pagar por simplificar
A diferencia de muchas apps que buscan volumen antes que ingresos, Festup ya definió su modelo de negocio desde el arranque: cobra $ 9.000 por evento (con un primer uso gratuito).
Hoy, la plataforma acumula 170 eventos creados, lo que marca una adopción incipiente pero sostenida en un segmento donde la digitalización todavía es baja.
El dato no es menor: están logrando que usuarios paguen por resolver un problema que históricamente se gestionó “como se podía”.
Más que invitaciones: un sistema que integra todo
El diferencial de Festup está en dejar de pensar el cumpleaños como una acción aislada y tratarlo como un flujo completo:
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Invitaciones digitales con confirmación de asistencia (RSVP, más cercano a eventos formales que a festejos infantiles)
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Regalos colaborativos integrados con pagos digitales
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Calendario compartido para evitar superposición de fechas
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Recolección de datos clave (como alergias o restricciones alimentarias)
En conjunto, la plataforma convierte un evento social en un proceso organizado y medible.

El verdadero negocio: los salones
Pero donde aparece el potencial de escala es en Festup Nube, la unidad orientada a salones de eventos. Con un modelo de suscripción de $ 29.000 mensuales (más $ 9.000 por usuario adicional), la startup busca digitalizar la gestión interna de estos espacios: reservas, cobros, precios y rentabilidad.
Por ahora, hay dos salones en etapa inicial, pero el foco está puesto en desarrollar un sistema desde cero con inteligencia artificial integrada.

La apuesta va más allá del software tradicional: el objetivo es que los usuarios puedan gestionar eventos mediante voz o chat, como si enviaran un audio de WhatsApp, automatizando tareas operativas y reduciendo fricción.
El desafío: educar al mercado
Como suele ocurrir con productos nuevos, el principal obstáculo no es tecnológico, sino conceptual. “Nos está costando hacerle entender a la gente que no es solo una página para crear tarjetas de cumpleaños”, explican desde el equipo.
Y ahí está el punto: Festup no compite con otras herramientas digitales simples, sino con hábitos arraigados.
Por ahora, la estrategia es clara: consolidarse en Córdoba antes de pensar en expansión geográfica. La lógica es validar el modelo en un mercado cercano, ajustar la propuesta de valor y recién después escalar.
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