El Hospital Privado evalúa abrir 4 pisos de consultorios en Patio Olmos (a pocos metros del Allende)

Imaginen que los celestes de Alberdi pusieran una boca de atención a socios en Barrio Jardín o, viceversa, que Talleres tuviera una sede sobre calle Arturo Orgaz, a metros de la cancha de Belgrano. Bueno, algo así podría pasar en el "clásico" de los prestadores privados de salud si, finalmente, el Hospital Privado termina tomando 1.000 m2 en Patio Olmos para montar consultorios de atención primaria a pocas cuadras de la casa central del Sanatorio Allende.
Sucede que en la última ampliación del shopping quedó disponible un edificio de 4 pisos donde el Privado planea mudar y ampliar su farmacia (con entrada por el Olmos) y -sobre todo- montar consultorios de atención primaria (con ingreso por Obispo Trejo) que liberen espacio en su congestionada sede central de barrio Colinas de Vélez Sársfield. Y en la movida -de paso- se instalan en el corazón de una zona demográficamente muy poblada y donde reina su principal competidor.
La experiencia no sería una novedad: Hospital Privado ya tienen estructuras similares -aunque de dimensiones mucho menores- en el Hiper Libertad y el Córdoba Shopping (foto) y sus directivos están convencidos de la excelente sinergia entre centros comerciales y servicios de salud. ¿Qué los hace dudar? La magnitud de la inversión que obligaría a algún tipo de financiación o sociedad, pero están a un tris de dar el salto.

El equipo de Grupo Educativo Santo Domingo

Hace más de 40 años, la Academia homónima ingresaba al mercado cordobés con una propuesta orientada a formación en oficios técnicos — desde entonces han capacitado a más de 100.000 alumnos. En la actualidad, el grupo cuenta con otras dos unidades de negocio: el Centro Educativo Santo Domingo (educación inicial, primaria y secundaria) y el Instituto Superior Santo Domingo (carreras de nivel superior con foco en tecnología y habilidades duraderas).

EnjoySTIDinner: la plataforma cordobesa que busca convertirse en el "sistema operativo" de los restaurantes

Anotar la comanda en un papel, mandar el pedido a la cocina, tipear el monto en la caja para cobrar y después abrir otro programa para sacar la factura electrónica. Para Marcos Chikilian, programador y fundador de la firma cordobesa Enjoy STI, el sector gastronómico comete el mismo error desde hace veinte años: emparchar la operación de un negocio con cinco programas distintos que no se hablan entre sí.