En Argentina hay no más de 20 globos aerostáticos en total y apenas unos 10 matriculados y activos. En Brasil, para comparar, hay alrededor de 400. Esa brecha absurda es la que Adrián Barozza lleva décadas intentando cerrar —y la razón por la que montó en San Luis la única fábrica de globos del país.
Barozza tiene 54 años, empezó en la actividad a los 18 y acumula más de 4.000 vuelos en distintas partes del mundo. Pasó por todas las etapas del rubro: piloto, piloto comercial, instructor de vuelo y ahora fabricante, con certificación de la ANAC que convalida lo que hace.
Su empresa se llama Flotar en Globo y opera desde el Parque Industrial Sur de la ciudad de San Luis, donde se mudó desde Buenos Aires cuando los espacios que tenía "habían quedado chicos para el crecimiento proyectado".
"Siempre me quedó dando vueltas la idea de fabricar acá, porque era la única forma de hacer crecer la actividad", dijo Barozza en una charla con InfoNegocios. La lógica es simple: sin fábrica local, comprar un globo implicaba importarlo, pagar aranceles, navegar una burocracia aduanera que desincentivaba a cualquier inversor. Con una fábrica local, el costo baja, los tiempos se acortan y el mercado puede crecer.
Cómo se construye un globo
Cada globo está compuesto por tres partes: la envolvente de tela, la cesta de mimbre y los quemadores con sus tanques de gas propano.
La envolvente —la parte que vuela— está construida en 24 gajos y secciones, en nylon o poliéster con un recubrimiento interno de resina poliuretánica que retiene el calor. Esa resina es clave: el globo empieza a elevarse cuando el aire interior alcanza los 75°C, y despega con pasajeros a los 90°C. Los quemadores, con una llama de entre 4 y 6 metros, generan casi un millón de calorías por hora.
Flotar fabrica todo en casa: la tela, la cesta de mimbre y los tanques. "Para coser tela tener que importarla es un absurdo", dice Barozza. "Podemos importar tecnología, podemos importar una nave espacial, pero un globo que está construido cien por ciento de tela y una máquina de coser, no."
El proceso completo de fabricación pasó de dos años —cuando trabajaba solo— a dos meses ahora que tiene planta y equipo. Lleva 14 globos fabricados. La planta también tiene zona aduanera fiscal, lo que habilita la exportación directa: ya hay dos operaciones en proceso hacia Costa Rica y Colombia.
Córdoba: el mercado que más le interesa
Barozza identifica a Córdoba como el territorio con mayor potencial inmediato para la actividad aerostática en Argentina. No solo por las Sierras —donde ya opera Globos Carlos Paz de Emil Vicik y donde Río Ceballos se perfila como epicentro después de su Segundo Encuentro Internacional de Globos que convocó a más de 60.000 personas— sino también por la llanura.
Un globo de Flotar sale aproximadamente US$ 35.000, amortizable en alrededor de 60 vuelos. La ecuación para un inversor con cabañas o un emprendimiento turístico es directa: el globo no es solo un atractivo, es un generador de demanda para todo lo que viene después —el hospedaje, la gastronomía, los servicios. "Para volar entre las sierras el pasajero se tiene que hospedar en un hotel y tiene que comer en un restaurante. Hay un gasto adicional que genera economía regional", explica Barozza.El modelo de negocio
Barozza tiene una visión de siete años para llevar la actividad a escala. "Si bien tenemos todo, hay que tener en cuenta que estuvimos treinta años sin que la actividad creciera. No creo que sea un crecimiento fugaz. Calculo que en cinco a siete años llegamos a algo normal." La meta de largo plazo es fabricar más de 200 globos —con San Luis como base productiva y Córdoba como principal mercado de despliegue.
Cámara Instantanea: para guardar el recuerdo de esas vistas únicas, revelado al instante y sin depender del celular.
Tu opinión enriquece este artículo: