La unidad de uniformes corporativos de Malabia nació de una señal que el mercado ya estaba mandando. Las consultas a la sastrería de la marca cordobesa eran cada vez más frecuentes, y no venían de clientas buscando ropa para ellas, sino de empresas que necesitaban resolver la imagen de sus equipos. Malabia escuchó y formalizó una propuesta: prendas estandarizadas, probadas en laboratorio de calidad, en talles del 0 al 11, con bordados, estampas en accesorios y un servicio de pre y posventa que, según la propia empresa, es donde más se diferencian de la competencia.
Hoy esa unidad de negocio genera el equivalente a un local físico más, según nos cuenta Francisco Lostaló, co-creador de Malabia, y el volumen de pedidos hace pensar que ese número se va a duplicar antes de fin de año.
La cartera de clientes corporativos de Malabia habla de una propuesta que cruza sectores: OSDE, MET, Grupo Quijada, Montironi, Familia Parra, El Balcón, el Consejo Profesional de Ciencias Económicas, el Colegio de Ingenieros, el Colegio de Psicólogos, entre otros.
Hasta ahora, todos esos uniformes eran exclusivamente para mujeres, pero eso está por cambiar. La marca nos confirmó que en los próximos meses lanzará su línea de uniformes masculinos, con el objetivo de ofrecer una propuesta 360 y resolver toda la imagen corporativa de una empresa en un solo proveedor.
En paralelo, el negocio de indumentaria sigue en expansión. Malabia vende al por mayor al interior del país y está buscando franquiciados para abrir en plazas como Mendoza y Neuquén. El modelo de negocio ya tiene el canal online como variable central: según la empresa, su tienda en malabia.com.ar rinde como un local físico, y la meta es escalarlo con nuevas estrategias.
RAÍZ, la nueva colección de Malabia que propone una vuelta a lo esencial
Esta nueva colección de la marca llega con prendas que invitan a reconectar con el estilo propio y la identidad personal, priorizando la autenticidad por sobre lo efímero. La propuesta combina diseño, calidad y funcionalidad, en línea con una consumidora
que busca mayor valor en cada compra.
La colección responde así a un cambio en los hábitos de consumo: piezas que funcionan en últiples ocasiones, con foco en la combinación, la calidad de materiales y el uso a largo plazo.
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