¿Lentes amarillos, rojos o azules? El boom que impulsaron los famosos llegó a las ópticas (algunos cuestan más de $ 1 millón)

(Por Juliana Pino) La demanda crece impulsada por las redes sociales y deportistas de élite. Los modelos recreativos arrancan en $100.000, mientras que los terapéuticos pueden superar el $ 1.000.000. ¿Cuánto hay de evidencia y cuánto de marketing?

En VZR | Óptica Visualizar aseguran que el interés por estos cristales viene en aumento, aunque con perfiles de consumidores muy distintos. En la atención presencial predominan los anteojos con clip-on, especialmente los de sol en tonos gris, café, verde oscuro y amarillo. En cambio, en redes sociales las consultas apuntan principalmente a lentes amarillos y naranjas, impulsadas por contenidos sobre gaming, pantallas y tendencias estéticas.

“Hoy vemos una mezcla de necesidad visual, recomendaciones profesionales y redes sociales, pero en el caso de los lentes amarillos y naranjas el impulso más fuerte viene del contenido digital. Muchas personas llegan preguntando por un producto que vieron en TikTok, Instagram o YouTube”, explican desde la óptica.

Los principales compradores son conductores que manejan de noche, usuarios intensivos de pantallas, deportistas y consumidores que buscan replicar la estética de figuras reconocidas.


Nicolás Tagliafico, jugador del Olympique de Lyon de la Ligue 1 y de la Selección Argentina

Sin embargo, remarcan que los filtros rojos y azules siguen otro camino. “Generalmente llegan por derivación del oftalmólogo, ya que se utilizan como filtros terapéuticos para pacientes con retinosis pigmentaria, degeneración macular, epilepsia fotosensible o fotofobia”.

Aunque la demanda crece, todavía representan una porción reducida de las ventas totales. Los precios también muestran una amplia diferencia según el uso: un anteojo con cristales amarillos recreativos puede costar alrededor de $ 100.000, mientras que los filtros terapéuticos destinados a baja visión o patologías específicas parten de $ 200.000 y pueden superar el $ 1 millón.

Los filtros terapéuticos también ganan terreno

Para Constanza Bordón, Óptica Técnica Contactóloga (MP 1782) de Valeria Bordese Espacio Óptico, el crecimiento responde, sobre todo, a una mayor información entre médicos y pacientes. 

“Trabajamos hace muchos años en la especialidad de Baja Visión, por lo que para nosotros la demanda de cristales con filtros terapéuticos es cotidiana. En la actualidad tanto los médicos como los pacientes están más informados sobre sus beneficios y gracias a eso la demanda está creciendo”.

Según explica, los filtros más utilizados para baja visión corresponden a longitudes de onda de entre 450 y 550 nanómetros, generalmente en tonos amarillos, naranjas y rojizos, mientras que en casos de fotofobia severa se emplean filtros de 585 nanómetros.

Marcos Llorente, jugador de Atlético de Madrid de LaLiga de España y de la Selección de España

En disciplinas como golf, tenis, pádel, tiro deportivo, pesca, esquí o snowboard se utilizan distintos filtros para mejorar el contraste y la percepción visual según las condiciones de luz. A eso se suman los usuarios de gaming y quienes siguen tendencias de biohacking, donde predominan los cristales amarillos y naranjas.

En cuanto a los pacientes, explica que estos filtros suelen indicarse en personas con fotofobia o patologías como glaucoma, retinosis pigmentaria, maculopatías, desprendimiento de retina, retinopatía diabética o cataratas, entre otras.

En su óptica, esa especialización también se refleja en las ventas: “En nuestro espacio óptico, los filtros representan alrededor del 70% de las ventas, justamente porque trabajamos hace muchos años con pacientes de baja visión”.

¿Qué dice la ciencia?

La oftalmóloga Melina Zurita Padro (MP 38090 - ME 17342) explica que el color del cristal, por sí solo, no tiene un efecto terapéutico. “Un filtro modifica el espectro de luz que llega al ojo y puede cambiar el deslumbramiento, el contraste, la percepción de los colores y el confort visual. El mismo filtro que resulta cómodo para una persona puede ser molesto o incluso disminuir el rendimiento visual en otra”.

Uno de los casos más discutidos es el de los lentes con filtro azul, promocionados para reducir la fatiga visual, proteger la retina y mejorar el sueño.

Sin embargo, Zurita recuerda que una revisión de Cochrane (2023) concluyó que generan poca o ninguna diferencia en la fatiga visual por el uso de pantallas y que tampoco existe evidencia suficiente de que protejan la retina o mejoren de forma consistente la calidad del sueño.


Erling Haaland, jugador del Manchester City de la Premier League y de la Selección de Noruega

Eso no significa que nadie perciba beneficios. “Una persona puede sentirse más cómoda usando un lente con filtro azul. La experiencia subjetiva puede existir. Lo que no está demostrado es que ese filtro sea necesario para todas las personas o que proteja la retina de las pantallas”.

La especialista aclara que algunos filtros sí tienen aplicaciones concretas. Los amarillos y anaranjados pueden mejorar el contraste o disminuir el deslumbramiento en personas con fotofobia, baja visión o determinadas enfermedades oculares, mientras que el filtro FL-41, de tonalidad rosada-ámbar, cuenta con evidencia para algunos pacientes con migraña y sensibilidad extrema a la luz.

Moda, negocio... y una indicación personalizada

El crecimiento de las consultas demuestra que los cristales de colores dejaron de ser un producto de nicho. Deportistas de élite, creadores de contenido y tendencias de bienestar ayudaron a instalar una moda que hoy también mueve el negocio de las ópticas.

Dua Lipa es una cantante, compositora y modelo británica-albanesa

Pero los especialistas coinciden en un punto: no existe un lente “milagroso” que sirva para todos. Mientras algunos filtros tienen indicaciones médicas precisas y beneficios comprobados en determinados pacientes, otros todavía se apoyan más en experiencias personales y estrategias de marketing que en evidencia científica.

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