“La herramienta la tenemos todos y entre quien te provee una herramienta y otro no hay mucha diferencia; la diferencia es quién te la hace usar”. La frase es de María Eugenia Haeusser y resume bastante bien el momento de iPlan: una empresa que nació tirando fibra y que hoy quiere ser recordada por otra cosa.
Durante años, el eslogan interno fue “traductores tecnológicos”. Hoy la consigna es tecnología contextual: “Apoyamos a las empresas en su contexto, en su situación. Tiene que ver con entender al otro”, explica la gerente de Estrategia de Negocio.
La historia de iPlan en Córdoba arranca a fines de 2001, cuando la empresa empezó a construir su red local. El momento no podía ser peor para invertir, y justamente por eso fue clave: “En 2002, cuando todos se retiraron, fue el crecimiento de iPlan”, recuerda Haeusser.
La red cordobesa se conectó directamente con Buenos Aires y se fue extendiendo desde La Cañada y las primeras manzanas del centro. La segunda ola llegó con el desembarco residencial, en 2020, con fibra óptica directa al hogar. Siempre con una regla que, dice, no se negocia: “Todos los productos de iPlan se hacen sobre fibra óptica y tienen que manejar niveles de calidad”.
Hoy Córdoba es uno de los pilares de la compañía. La razón, según Haeusser, es la densidad industrial de la provincia, que le permite trabajar con empresas de todos los tamaños. Uno de los casos que destaca es el de Apex, con quien la relación es de ida y vuelta: “Apex nos da servicios a nosotros y nosotros a ellos”.
A nivel nacional, iPlan fue fundada en 1999 por Pablo Saubidet y Daniel Nofal, tiene red en CABA, Córdoba, Rosario y Tucumán, y su fibra pasa por más de un millón de hogares, con más de 100.000 clientes residenciales.
Volar bajo el radar
¿Cómo compite una empresa de este tamaño contra los gigantes de las telecomunicaciones? Haeusser lo plantea con una imagen: durante años, iPlan funcionó “por debajo de la línea de radar”, enfocada en un tipo de cliente que los grandes no miran.
“Nosotros jugamos otro juego”, explica. En el mundo corporativo, sostiene, el tamaño puede ser un problema: el grande “es un elefante que se tiene que mover”, mientras que una estructura más chica tiene la flexibilidad para ajustar el servicio a cada cliente.
Esa lógica explica por qué el negocio B2B sigue siendo el centro de la estrategia, aun después del salto a los hogares. Haeusser habla de una base de unos 20.000 clientes a los que la empresa busca llevarles cada vez más servicios.
Más que fibra: del cable al cuaderno
La conectividad es la base, pero el menú es más largo. Sobre esa red, iPlan suma una capa de seguridad, soluciones de colaboración como partner de Microsoft y una alianza con Google que viene de 2008. Según Haeusser, hoy la empresa es el partner número uno de Google en Latinoamérica en Google Workspace.
En carpeta aparece además una línea de negocio nueva, vinculada a productos de energía para empresas, que la compañía empezará a trabajar en los próximos meses. Pero el foco, insiste la ejecutiva, no está en vender más herramientas sino en que se usen. “Trabajamos muy fuerte en la adopción de la tecnología en las empresas: el móvil, los canales digitales, la transformación digital”, enumera. El objetivo es casi pedagógico: “Que las empresas se animen a salir de cuadernos o papeles y empiecen a tecnificarse con cosas simples”.
En su lectura, ese es el gran desafío de los operadores en toda la región: dejar de vender solo conectividad para convertirse en empresas de tecnología, capaces de llevar a miles de clientes servicios que antes quedaban reservados a consultoras con carteras chicas.
Un mapa con cada vez menos nombres
Haeusser empezó en el sector en 2001 y tiene una imagen clara de cómo cambió: “En ese momento mirabas el mapa de los operadores y eran todas cositas; no llegabas a leer los nombres de las empresas”. Hoy, dice, los dueños de las redes son tres o cuatro jugadores.
Para ella, tener red propia sigue siendo un activo central (“la autonomía que te da ser dueño de tu propia red es importante”), aunque admite que la concentración del mercado le preocupa.
El diagnóstico no es abstracto. En 2025, Telecom compró Telefónica Argentina por US$ 1.245 millones, y este año la propia iPlan pasó a manos de Telecentro, que acordó su compra por unos US$ 260 millones en una operación confirmada en octubre. La venta no fue tema de la entrevista.
En un mercado donde las redes se concentran y las herramientas se parecen cada vez más, iPlan apuesta a diferenciarse en la última milla que no se ve en ningún mapa: la que va de la tecnología instalada a la tecnología usada. “Trabajamos mucho en el uso, en la adopción, en hacer propia la herramienta dentro del negocio de una empresa”, resume Haeusser.
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