Aprender de otros lugares: ¿hacia un boleto urbano con banda negativa?

Más allá de los problemas de precios y costos, y conociendo de cerca el negocio del transporte urbano (pues lo investigué en los ´90 en Córdoba, Montevideo, Santiago, San Pablo, Caracas, Miami y Curitiba) quisiera aportar algunos tips para la reflexión: descubrimos que las urbes de más de 1,5 millón de habitantes radicados en un radio de 50 kms. del centro, organizan sus sistemas de transporte colectivo desde allí al Km. 0 (cero) y regreso con buses de gran porte, mediano porte y diferenciales, pudiendo las personas subirse a los diferentes sistemas y frecuencias. Ah, y no todos llegan al centro sino a estaciones intermedias para descomprimir el tránsito.
En general los precios son por secciones y el sistema es mixto: participan capitales privados y públicos. Se pagan precios de boletos en función de los kms recorridos pero se costea por pasaje. Esto permite hacer -como otrora lo hiciera el sistema aéreo- boletos con banda negativa. En los horarios pico un valor, en los no pico otro inferior, compensando así la ecuación. (Por Walter Brizuela).

Para el Día de los Enamorados seguro regalas un Bon o Bon, pero ¿sabés cómo nació el producto estrella de Arcor?

(Por Jazmín Sanchez) Bon o Bon fue pensado como una respuesta industrial a un bombón ya consolidado en Brasil: Serenata de Amor. Inspirado en ese formato, pero adaptado a la escala, las materias primas y la lógica productiva argentina. El Bon o Bon logró multiplicar variantes, bajar costos y convertirse en un ícono regional que hoy compite de igual a igual —y a menor precio— en la góndola brasileña.