El grupo Tecnovoz presentó Evoltis, la marca paraguas del grupo, que integrará a TecnoVoz Noroeste, Deelo y Vocus

Con un modelo de crecimiento basado más en la demanda que en la oferta, TecnoVoz fue desarrollándose a paso firme en el mercado cordobés desde su nacimiento, allá por el año 1997. Así fue como, a TecnoVoz Noroeste (tecnología para contact centers) se le sumó la unidad de negocios Deelo (servicios de contact centers y BPO) y por último Vocus (su software Factory que ya exporta productos a Chile, Uruguay, Colombia, México y Paraguay).
Pero aún faltaba algo: estas tres unidades de negocios, que se convirtieron en empresas independientes, necesitaban cobijarse bajo un paraguas para seguir expandiéndose. Así es que nació Evoltis: “para articular la provisión de tecnología, servicios, software e infraestructura para centros de contacto, desde nuestra ciudad y hacia toda la región”, según señala Marcelo Bechara, director general de la compañía.
Con un crecimiento del 30% en 2012, Bechara dice que el 2013 será un año para seguir expandiéndose: planea desembarcar en Perú en el primer semestre, para llegar a Colombia en el segundo semestre de ese año, siempre de la mano de partners locales.
¿Hay más? Sí, el año que viene empezarán a construir su propia sede en la ciudad (en el edificio que le compraran a Corincor). El master plan demandará unos 3 años y contempla hasta 6 pisos.

El equipo de Grupo Educativo Santo Domingo

Hace más de 40 años, la Academia homónima ingresaba al mercado cordobés con una propuesta orientada a formación en oficios técnicos — desde entonces han capacitado a más de 100.000 alumnos. En la actualidad, el grupo cuenta con otras dos unidades de negocio: el Centro Educativo Santo Domingo (educación inicial, primaria y secundaria) y el Instituto Superior Santo Domingo (carreras de nivel superior con foco en tecnología y habilidades duraderas).

EnjoySTIDinner: la plataforma cordobesa que busca convertirse en el "sistema operativo" de los restaurantes

Anotar la comanda en un papel, mandar el pedido a la cocina, tipear el monto en la caja para cobrar y después abrir otro programa para sacar la factura electrónica. Para Marcos Chikilian, programador y fundador de la firma cordobesa Enjoy STI, el sector gastronómico comete el mismo error desde hace veinte años: emparchar la operación de un negocio con cinco programas distintos que no se hablan entre sí.