Jerónimo Chemes, con La Chata Solidaria, hace 18 años llega a donde nadie llega (hace 10 años se unió Ford)

En 2008, ayudar nació del dolor de Chemes frente a una pérdida irreparable. Ford Argentina se unió hace 10 años. Trabajo voluntario, donaciones y un compromiso inclaudicable, claves para seguir.

Jerónimo Chemes (54) es el hub de la ONG La Chata Solidaria. Lleva adelante este proyecto desde hace 18 años y durante los últimos 10 años se sumó Ford Argentina.

Hace unos días la automotriz de Pacheco reconoció la labor de Chemes en un encuentro que tuvo lugar en las oficinas administrativas de Ford Argentina. Durante el acto, Marcelo Ramos, gerente general de Comunicaciones de Ford Argentina, entregó a Chemes, fundador de La Chata Solidaria, una placa en reconocimiento a los 10 años de trabajo conjunto. Más que un aniversario, la distinción celebra el compromiso sostenido de la organización.

InfoNegocios dialogó con Jerónimo Chemes sobre los orígenes de La Chata Solidaria y cómo logró que esta ONG sostenga en el tiempo la ayuda a los “invisibles”.

IN: ¿Cómo empezaste?

JCH: Esto nace del dolor básicamente. Mi vieja se murió en enero del 2008 y decidí que, con todo ese dolor, tenía que hacer algo bueno. Nunca se me ocurrió formar una ONG, sino que se me ocurrió ir a ayudar a donde nadie llega. A fin de ese año 2008 me fui solo en una F100 74, que era la que tenía al medio del Impenetrable: sin conocer, sin teléfono y sin Starlink. Lo que vi me hizo dar cuenta que el dolor que yo sentía era de cabotaje. Porque lo que vi era mucho más importante y mucho más doloroso de lo que yo podía imaginar. En ese viaje casi me muero, me tuvieron que sacar de la camioneta porque llegó a tener 64 grados de temperatura adentro. Obviamente la camioneta no tenía aire acondicionado ni nada, era una vieja camioneta como cualquiera que anda por Argentina. Yo no tenía ni idea dónde iba y cuando logré volver a Buenos Aires, una semana después, llegué a mi casa y decidí ayudar de una manera que sea duradera en el tiempo. El resultado es que 18 años después somos la ONG que más obras hizo en el Impenetrable. Ayudamos en siete provincias además de Chaco y somo la ONG que más obras construyó en la historia del Impenetrable, incluido un colegio completo.

IN: Ese sentido solidario ¿lo aprendiste de tu mamá?

JCH: No aprendí particularmente de ella. Mi mamá era profesora de filosofía y letras y murió en Australia porque vivía allá. Yo fui como 20 veces; es mi segundo hogar.  Esto yo lo empecé como una forma de manejar el dolor. Cuando no sabés qué hacer, hacés lo que más te gusta y a mí me gusta ayudar a la gente y manejar. Tenía la camioneta por lo cual lo único que hice fue usar los recursos y la cabeza. Es bastante simple.

IN: Desde que comenzaste ¿cuánta gente se fue uniendo en este tiempo?

JCH: Entre gente que estuvo, está y está viniendo hemos tenido más de 600 personas. No es que tengamos 600 empleados, sino gente que hay venido en estos 18 años y que de alguna manera sigue vinculada a La Chata Solidaria.

Ahora, quién la lleva adelante hoy somos menos de 10 personas. Porque no tenemos ni queremos dinero del Estado. Los recursos son escasos y se cuidan de manera férrea. Acá somos cuatro que la llevamos adelante, más un equipo administrativo que sí es rentado. Y La Chata Solidaria es la camioneta en la que estoy sentado ahora yendo a buscar un problema para resolver. Esta es la oficina.

IN: ¿En cuántas provincias tienen presencia?

JCH: En Jujuy, Sur de Mendoza, Chaco, Santiago del Estero, en las inundaciones de Bahía Blanca también estuvimos con acciones, Tucumán y Catamarca.

IN: ¿Cómo es la logística de la ayuda?

JCH: Nosotros tenemos un scouting, que es un viaje en el cual vamos a buscar problemas que nadie quiere ver, en lugares a los que nadie quiere ir. Nosotros no ayudamos a gente que esté visible porque ya hay muchas organizaciones que lo hacen.

Argentina es el octavo país más grande del mundo en extensión, por lo cual tiene infinidad de lugares de extremo difícil acceso, donde la gente vive en la prehistoria. Esto es increíble, pero es así. Entonces, La Chata Solidaria se especializa en ir a esos lugares inaccesibles con las pick ups, identificar esas necesidades y en base a lo que esa comunidad necesita, después ver cómo podemos conseguir los recursos y de todo lo que necesita esa comunidad, qué es lo primero que podríamos darle.

Hay que identificar, hay que hablar y hay que ponerse en la piel del dolor de esa persona para después canalizar los pocos recursos que hay, de manera eficiente.

IN: ¿Esos recursos se obtienen con donaciones?

JCH: Solamente donaciones de gente buena que pone plata en nuestra cuenta por los medios que hay en nuestra página. No tenemos donaciones del Estado, ni queremos dinero del Estado. Y las empresas que nos apoyan, nos dan productos. YPF nos da parte del combustible, BFGOOdrich nos da neumáticos especiales para piedra y barro extremo, porque el barro al que nosotros nos enfrentamos es salvaje. Las distancias que nosotros hacemos de barro adentro del Impenetrable equivalen a 800 u 900 km de barro. Es como ir Buenos Aires-Córdoba por la banquina. Y Ford Argentina nos presta las Pick Up Ranger y Ford Transit para hacer el traslado de las cosas que tenemos que llevar y traer.

IN: ¿Cuántos vehículos les están prestando en este momento?

JCH: De forma permanente tenemos un vehículo asignado que es la Ford Ranger XLS V6. En diez meses le hice 73 mil km. Eso es lo que una persona hace normalmente en diez años. Nosotros lo hicimos en diez meses. Y cuando tenemos una campaña o tenemos la necesidad de transportar más cosas porque la camioneta no nos da abasto, le pedimos a Ford Argentina puntualmente más vehículos que los usamos por un par de días y después se los devolvemos. La que está asignada de forma permanente es la XLS V6.

IN: ¿Qué es lo que pide o esperan esas comunidades más allá de la necesidad material?

JCH: Ser vistos. La gente más allá de que necesite yerba, agua o lo que sea, porque necesitan básicamente todo, necesitan alguien que los vea, que los hagan sentir personas, porque son tan ciudadanos como vos y como yo.
Entonces lamentablemente como los olvida el sistema, el sistema no registra que existen, necesitan que alguien los vea. Una vez una persona me dio las gracias porque me dijo que lo hice sentir que existe. El tipo estaba literalmente abandonado en medio de la nada. El abandono que nosotros enfrentamos es de un nivel de crueldad inimaginable.

IN: ¿El equipo tiene diferentes perfiles?

JCH: Tenemos un equipo de psicología a cargo de la licenciada Paola Perlo. Durante muchos años brindamos soporte básico psicológico a las personas. El equipo ahora está en una pausa porque se brindaron soluciones en la medida en que se pudo. Es en extremo difícil dimensionar el dolor de una persona que siente que no tiene salida. Pero de todas maneras La Chata Solidaria busca la forma de ayudar, y tener un equipo de psicología en su momento fue un gran acierto y en este momento está en una pausa, pero no quiere decir que no lo vayamos a volver a reactivar.

IN: ¿Cómo se sostiene en el tiempo toda esa ayuda?

JCH: Es posible y requiere de un compromiso inclaudicable de parte de los cuatro que llevamos adelante esto. Por algo la camioneta tiene 73 mil km en diez meses.
La cantidad de veces que vamos a los lugares para hacer el followup, es decir el seguimiento de lo que hicimos, es mensual. No vamos todos los meses a todos los lados, pero sí a los lugares donde tenemos los proyectos más importantes, o necesidades muy graves. Cuando empezamos un proyecto lo sostenemos hasta la finalización y después hacemos el followup de eso. Es una manera de respetar a la gente que estamos ayudando, pero por sobre todas las cosas, respetar a la gente que dona dinero para que lo hagamos. No es que voy, le doy un paquete de yerba y ya. Somos La Chata Solidaria.

IN: ¿Cuál es el proyecto más importante que les ha tocado realizar?

JCH: La Escuela Paraje Ojo de Agua que es la que está funcionando. Hace 5 años había tierra y olvido. Hoy hay una escuela presencial en la que viven 50 alumnos y 15 adultos. Es una escuela albergue y están educándose y comiendo cuatro veces por día. Tiene una calidad incuestionable. El concepto de La Chata Solidaria es hacer las cosas como si nuestros propios hijos fuesen a recibirlas. Dentro del poco dinero que tenemos, siempre se busca que la calidad sea suprema.

Por ejemplo, el colegio tiene agua caliente con calefones solares porque no hay gas y eso lo proveyó YPF solar. Los chicos no solamente tienen baño con inodoro, sino que además tienen ducha con agua caliente para bañarse todos los días en invierno y verano.

IN: ¿La situación más extrema y dolorosa que te tocó vivir?

JCH: La historia de Junior. Un chico con parálisis cerebral al que le construimos una casa con baño y luz y logramos que el Estado de Santiago del Estero le provea los recursos médicos necesarios para tratar de tener una mejor vida.

IN: ¿Tus hijos te apoyan?

JCH: Mis dos hijas mayores están en la facultad y tienen menos tiempo. Mi hijo más chico está en cuarto año del secundario y es un fanático y viene conmigo al Chaco siempre que le den las faltas del colegio. Tiene sus amigos allá y sabe que es un privilegiado.

IN: ¿Sos optimista?

JCH: Soy optimista en cuanto a nuestra ONG. Vivimos sin padrinos en el Estado, sin ayuda del Estado. Al contrario, muchas veces hemos tenido el Estado en contra, por suerte ahora no.
Somos apolíticos y arreligiosos. Soy optimista en la medida en que la política no se meta en la acción social porque lamentablemente como hemos visto, cuando la política se mete en la acción social, queda contaminada por el partidismo y la ayuda termina no siendo eficiente. Esto es claramente así.

Es importante recalcar que La Chata Solidaria tiene 10 años ininterrumpidos con Ford Argentina y nuestro agradecimiento a la empresa es enorme porque sin las camionetas nos costaría mucho más hacer todo lo que hacemos. Y por sobre todas las cosas es un equipo de gente de diferentes sectores sociales, de diferente edad, de diferentes capacidades intelectuales. Hay gente muy formada y gente que no terminó el colegio, pero en el equipo de La Chata Solidaria todos somos iguales porque respetamos nuestras diferencias y nos ponemos de acuerdo en nuestra única meta que es ayudar a la gente a que esté mejor.

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