En la Argentina que se reinventa al ritmo de las plataformas, hay un dato que empieza a pesar tanto como cualquier indicador macro: más de un millón de personas viven (total o parcialmente) de aplicaciones como Uber o PedidosYa. En una economía en constante movimiento, pero con una traba estructural: el acceso al crédito.
Ahí es donde aparece Gurpi, una fintech argentina que decidió correrse de los parámetros tradicionales para mirar lo que otros no miran. En lugar de pedir recibos de sueldo o historial bancario, analiza cómo trabajan sus usuarios: cuántos viajes hacen, con qué frecuencia generan ingresos, cómo se comportan en la plataforma. Es decir, transforma el trabajo diario en una especie de “garantía dinámica”.
“Detectamos que había una barrera de acceso muy concreta. No era falta de voluntad, era falta de herramientas”, explica Juan Manuel Manfroni, cofundador y CEO de la compañía. A partir de ese diagnóstico, Gurpi diseñó un sistema que permite financiar hasta el 90% de un vehículo, con una lógica poco habitual: cuotas semanales que se ajustan al flujo real de ingresos de estos trabajadores.
El modelo no solo apunta a incluir, sino también a sostener
Con una mora cercana al 4%, la fintech muestra que el riesgo no necesariamente aumenta cuando se amplía la base de acceso, siempre que se midan las variables correctas. En este caso, el foco está puesto en el comportamiento operativo más que en el historial financiero.
Gurpi no financia un bien de consumo, sino una herramienta productiva. Esa diferencia conceptual se traduce en decisiones concretas: entrega rápida (entre 24 y 48 horas), acompañamiento durante la vida útil del vehículo, red de talleres y esquemas de flexibilidad ante imprevistos.
Entre 2024 y 2025, la compañía multiplicó por cuatro su volumen operativo y hoy ya tiene presencia en ciudades clave como Buenos Aires, Córdoba, Rosario, Mendoza, Mar del Plata y Tucumán. El 90% de sus más de 1.500 usuarios activos no califica para créditos bancarios tradicionales.
¿Cómo hace un conductor o repartidor para acceder a Gurpi?
El proceso para acceder al financiamiento de Gurpi es 100% digital y bastante más simple que el de un crédito tradicional. El primer paso es completar un formulario online con datos básicos como DNI, teléfono y email, y elegir el tipo de vehículo que necesita el usuario.
A partir de ahí, la diferencia clave aparece en la evaluación: Gurpi no se basa únicamente en historial crediticio, sino que analiza información vinculada al trabajo en aplicaciones. Con esos datos, la fintech realiza una calificación crediticia en tiempo real y define si el usuario está en condiciones de acceder al financiamiento. En caso de aprobación, el proceso continúa con:
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La elección del vehículo (moto o auto)
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El pago de una seña inicial y anticipo
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La asignación del plan de cuotas (generalmente semanales)
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Y la entrega del vehículo, que puede concretarse en pocos días
En síntesis, más que “aplicar a un crédito”, el proceso funciona como una validación del desempeño laboral: si el usuario trabaja de forma activa y sostenida en plataformas, puede transformar ese historial en acceso a su propia herramienta de trabajo.
“Lo que construimos es una infraestructura de crédito adaptada a esta nueva economía”, resume Tomás Manfroni, cofundador. “No se trata de relajar criterios, sino de entender mejor cómo se generan los ingresos hoy”.
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