El sistema actual funciona con tres plantas operadas por una empresa privada, pero con lógica de monopolio: no hay una cuarta en carpeta y todo indica que el esquema se repetiría en la nueva licitación.
Fabre no esconde su punto de partida. “Yo creo que la ITV no debería existir. Es un curro con fines solamente recaudatorios”, dispara en diálogo con InfoNegocios. Pero como el municipio no puede eliminarla (si renuncia al control, lo asume la Provincia), propone descentralizarla.
Los números detrás del planteo
El argumento central del concejal es que, a más de 30 años de la creación de la ITV, no se demostró que reduzca los siniestros. Según las estadísticas de organismos como la Agencia Nacional de Seguridad Vial y Luchemos por la Vida que cita, cerca del 90% de los siniestros responde al factor humano, unos 8 puntos a problemas de infraestructura y apenas entre 1,5 y 2 puntos a fallas del vehículo (y de ese porcentaje, 60% son neumáticos y frenos).
A eso suma el incumplimiento: según datos que el subdirector de Transporte acercó al Concejo, casi el 60% de los autos y el 95% de las motos no tiene la ITV al día. ¿Para qué está, entonces? Para Fabre, es un negocio: con unas 200.000 inspecciones anuales a cerca de $ 56.000 cada una, el sistema mueve más de $ 11.000 millones al año.
La oblea, en el taller de confianza
El proyecto, que Fabre presentó en 2024, crea un Registro Único de Talleres de Inspección Técnica Vehicular, de consulta pública. Talleres mecánicos y concesionarias oficiales podrían inscribirse si cumplen los requisitos técnicos, con una habilitación de hasta dos años y renovación no automática.
La iniciativa también elimina los recargos para quien se presenta por su cuenta con la ITV vencida y cambia la periodicidad: los autos particulares harían la primera inspección a los 3 años, luego cada dos hasta los 7 y anual a partir de ahí. Mientras dure la concesión actual, ambos sistemas convivirían.
“Es algo parecido a lo que pasa con el gas”, compara Fabre, y describe cómo funciona en otros países: los service ofrecen la inspección como posventa y los talleres compiten por el cliente, con retiro y entrega del auto. “La competencia entre privados hace que baje el precio”, sostiene.
Nación ya abrió la cancha
Después de la presentación de Fabre, el Gobierno nacional fue en la misma dirección. El Decreto 196/2025, publicado en marzo del año pasado, modificó la Ley de Tránsito para habilitar a talleres y concesionarias a hacer la revisión técnica.
En junio de este año, la Resolución 32/2026 de la Secretaría de Transporte abrió el Registro Nacional de Talleres de Inspección Técnica de Vehículos, con tarifas libres. Pero su aplicación depende de que cada jurisdicción adhiera: Provincia de Buenos Aires, por ejemplo, la rechazó.
CABA sí se sumó: en junio, la Legislatura porteña aprobó la apertura del sistema a talleres privados, la liberación de precios y la extensión de los plazos de revisión.
“Juez y parte”, el reparo del oficialismo
Según Fabre, el único argumento que esgrime el oficialismo en contra es el conflicto de intereses: que el tallerista encuentre un defecto para después cobrar el arreglo. “Ese argumento parte de un prejuicio hacia el sector privado. ¿Por qué tengo que pensar que los talleres en Córdoba son delincuentes que te van a romper algo para después arreglártelo? Eso depende del cliente. Yo sé a qué taller llevaría mi auto”, responde.
El concejal también apunta a la experiencia del vecino: hoy hacer la ITV implica sacar turno, perder el día y hacer cola. “Se castiga al que quiere tener las cosas prolijas”, resume.
Jubilados y plazos: lo que se define en un mes
Donde Fabre ve más chances es en otra iniciativa que circula en el Concejo: la exención de la ITV para jubilados y mayores de 65 años, que podría incorporarse al pliego. “Un jubilado que cobra la mínima, que no llega a $ 400.000, tiene que pagar casi el 15% de su ingreso para hacer la inspección”, grafica. No hay datos oficiales sobre cuántos vecinos podrían beneficiarse.
Todo se resolvería junto. Según el concejal, el tema pasa por comisión, donde se espera un despacho de mayoría, y el pliego quedaría aprobado en no más de 30 días. ¿Y su proyecto? “No tengo muchas esperanzas de que avance”, admite, aunque asegura que varios ediles del oficialismo le reconocen que el planteo “no es para nada descabellado”.
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