Entre obras y aprendizaje, el programa Fondo Construir dejó huella en más de 11.000 vecinos: desde centros comunitarios hasta mejoras en escuelas y espacios recreativos, todos equipados con materiales que potenciaron la vida local. Una de las historias más resonantes es la construcción de una pista corta de atletismo que ahora conecta a más de 3.000 personas con el deporte y la recreación.
Pero el impacto no se mide solo en metros cuadrados. El programa EntrenADAS capacitó a más de 70 mujeres en técnicas de aplicación de productos, abriéndoles la puerta a nuevas oportunidades laborales en la construcción. Y con ConduACTORAS, desarrollada junto a la Universidad Nacional de Villa María, se promovió la equidad de género en un sector históricamente masculino: conductoras profesionales de camiones mezcladores encontraron un camino de profesionalización y crecimiento.
La sostenibilidad también fue protagonista. Holcim impulsó economía circular, reutilizando materiales y fomentando el uso eficiente de recursos. Al mismo tiempo, el programa de voluntariado corporativo permitió que empleados participaran directamente en proyectos comunitarios y ambientales en distintas localidades.
En el terreno económico y social, la iniciativa Productos con Propósito, a través de la red Disensa, integró emprendedores de la economía social a cadenas de valor formales, generando trabajo y fortaleciendo el desarrollo local. Y en salud, campañas como “No te cuides a medias” pusieron el foco en la detección temprana del cáncer, ofreciendo estudios médicos y espacios de información para vecinos y vecinas.
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