El dato no es menor: se trata de un esquema público-privado, impulsado por el Ministerio de Bioagroindustria provincial, con participación de la Asociación de Aseguradoras del Interior de la República Argentina (ADIRA) y compañías como La Segunda Seguros, que integra el sistema de coaseguro que respalda la cobertura.
El objetivo es ambicioso: crear un modelo replicable en otras provincias e incluso a nivel nacional, en un contexto donde los eventos climáticos extremos dejaron de ser excepcionales para convertirse en parte estructural del negocio agropecuario.
Qué cubre y por qué es distinto
A diferencia de los seguros tradicionales, el programa implementado en Córdoba es de tipo catastrófico y complementario. No reemplaza coberturas como granizo o incendio, sino que amplía el abanico frente a contingencias de alto impacto.
El seguro cubre daños por granizo, viento y heladas, pero incorpora además riesgos sistémicos como sequía e inundación, eventos que históricamente quedaron fuera del mercado asegurador masivo por su carácter extendido y simultáneo.
La cobertura se activa cuando el rendimiento final del productor, según cultivo y zona, cae por debajo de un umbral previamente definido. De ese modo, el esquema busca garantizar un piso productivo, amortiguar pérdidas extremas y sostener la cadena de pagos en contextos climáticos adversos.
“Estamos hablando de una experiencia inédita, con una escala que supera ampliamente antecedentes previos”, explica Carlos Comas, gerente de Riesgos Agropecuarios de La Segunda Seguros. “Demuestra que este tipo de esquemas son posibles cuando hay decisión política, información confiable y articulación con el sector asegurador”.
El diferencial: escala y rol del Estado
Si bien existen antecedentes de seguros multirriesgo en provincias como Mendoza, Corrientes o Chaco, la diferencia cordobesa está en el volumen. Esta prueba piloto alcanza hasta 500.000 hectáreas, multiplicando por diez las experiencias anteriores. A eso se suma un punto clave: el Estado provincial asume la contratación del seguro, algo poco habitual en el mercado argentino.
En esta etapa inicial, la provincia financia el 100% del costo de la cobertura. La preinscripción se realiza de manera online y, en esta etapa piloto, la inscripción y la cobertura no tienen costo para el productor. Para participar, los productores deben registrar lotes, polígonos y datos de siembra en la plataforma del programa: multiriesgo-cba.com.
El programa está dirigido exclusivamente a productores adheridos al sistema de Buenas Prácticas Agropecuarias (BPAs), requisito excluyente que permite contar con trazabilidad, control técnico y datos históricos validados. Actualmente, ya hay más de 800 productores inscriptos.
Datos, tecnología y reaseguro internacional
La provincia dispone de una plataforma que integra polígonos georreferenciados, rendimientos históricos y monitoreo satelital continuo, lo que aporta objetividad y previsibilidad técnica. Ese respaldo de datos oficiales resulta clave no solo para las aseguradoras locales, sino también para el acompañamiento de reaseguradoras internacionales especializadas en riesgos agropecuarios, un componente indispensable para sostener el programa en el tiempo.
“El objetivo es que esta experiencia funcione como antecedente y pueda replicarse en otras provincias”, señala Comas. “Si hay información de calidad y una decisión institucional clara, estos esquemas son viables”.
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