Gerencias de felicidad o cómo hacer del trabajo tu lugar en el mundo (un consultora con foco en eso)

La consultora de Felicidad Organizacional ME+Motivador de Experiencias y Move arquitectura y workplaces ofrecieron una capacitación para gerentes de recursos humanos en la que expusieron las claves para que las empresas logren reclutar y conservar al mejor personal, los mejores líderes y crear un clima de trabajo que combine de manera equilibrada pasión y productividad.

Melisa Díaz Acuña y Virginia Barberis destacaron que la lenta pero progresiva irrupción de los millennials en el mundo laboral está cambiando los paradigmas en el ámbito empresarial y las organizaciones deben estar preparadas para recibir a estos nativos digitales que viven de acuerdo a sus valores y que ponen todo el énfasis en la pasión y no en la retribución salarial.

“El desafío actual está en dejar de pensar cómo curar organizaciones enfermas y ser proactivos, generando organizaciones felices”, señalaron las disertantes en el marco de la charla que se ofreció en el Club House del Quorum Golf.

La felicidad organizacional encuentra su base científica en la psicología positiva que hace hincapié en la necesidad de “alinear los intereses de la organización con los intereses personales”.

Y el cambio debe plantearse desde lo estructural con oficinas integradas, espacios para el relax interacción de los empleados y los líderes donde las ideas fluyen y se comparten, “porque todos trabajan con el mismo objetivo”.

Las oficinas de Recursos Humanos dejaron de ser las “liquidadoras de sueldo y control de empleados” y advierten que deben mutar a gerencias de felicidad que procuren que las empresas sean rentables y sustentables en el largo plazo.

La premisa es que el trabajo deje de ser un lugar para cumplir horarios, sino un espacio de autosatisfacción . (Luisa Heredia)

Tu opinión enriquece este artículo:

Para el Día de los Enamorados seguro regalas un Bon o Bon, pero ¿sabés cómo nació el producto estrella de Arcor?

(Por Jazmín Sanchez) Bon o Bon fue pensado como una respuesta industrial a un bombón ya consolidado en Brasil: Serenata de Amor. Inspirado en ese formato, pero adaptado a la escala, las materias primas y la lógica productiva argentina. El Bon o Bon logró multiplicar variantes, bajar costos y convertirse en un ícono regional que hoy compite de igual a igual —y a menor precio— en la góndola brasileña.