La caja de seguridad ya no necesariamente implica salir del barrio privado para llegar a una sucursal. Ingot quiere convertirla en un nuevo amenity de los countries, con una bóveda automatizada instalada dentro del propio complejo y acceso durante las 24 horas, los 365 días del año.
La compañía lanzó i24 by Ingot Country & Amenity, un nuevo formato destinado a urbanizaciones privadas, barrios cerrados y complejos de viviendas y oficinas. La propuesta consiste en instalar una bóveda de seguridad de hasta 22 m² dentro del Club House o del propio edificio, para que los usuarios puedan guardar y retirar sus objetos de valor sin abandonar el entorno donde viven o trabajan.
El proyecto tiene, además, una inversión considerable: cada unidad demanda alrededor de US$ 300.000 y está diseñada para atender una demanda de entre 150 y 300 clientes por urbanización. El objetivo de Ingot es instalar 10 unidades durante 2027.
Una bóveda dentro del Club House
La lógica detrás del negocio es llevar el servicio de resguardo hasta donde están los potenciales clientes. “Esta propuesta busca brindar la tranquilidad de no tener valores en nuestros hogares ni lugares de trabajo, y en cambio, resguardarlos en un entorno de máxima seguridad, flexibilidad y privacidad”, explicó Juan Piantoni, CEO de Ingot y presidente de CAESACS.
La compañía apunta especialmente a un nuevo tipo de demanda: personas y empresas que quieren mantener sus objetos de valor fuera de sus casas u oficinas, pero sin resignar comodidad.
El servicio es completamente automatizado y combina acceso biométrico facial, puertas exclusas que permiten el ingreso individual, identificación mediante biometría, PIN y DNI. El espacio también está monitoreado mediante cámaras y sensores de movimiento y sísmicos, mientras que la bóveda cuenta con certificación UL de máxima resistencia.
Del banco al barrio cerrado
El diferencial comercial está justamente en la ubicación. La propuesta busca eliminar uno de los riesgos asociados al traslado de valores: salir del hogar o del trabajo para llegar hasta una caja de seguridad.
“El cliente ya no debe salir de su entorno para resguardar sus valores; se acaba el riesgo de entraderas y salideras, pudiendo manejar sus tiempos más eficientemente, en un entorno seguro y con la mejor experiencia para el usuario”, sostuvo Piantoni.
El modelo también contempla una dimensión familiar o empresarial. Una misma familia o los socios de una compañía pueden optar por tener una o más cajas de seguridad, permitiendo distribuir y ordenar los objetos de valor entre sus integrantes.
Para los desarrolladores inmobiliarios, en tanto, la propuesta busca funcionar como un elemento de diferenciación. En un mercado donde los countries y complejos residenciales compiten por sumar servicios, Ingot plantea que una bóveda de seguridad pueda convertirse en un amenity más del proyecto.
La empresa sostiene que el servicio puede aportar valor y diferenciación inmediata a los desarrollos, funcionando como un nuevo argumento para captar compradores o inquilinos.
Un negocio que parte de 15.000 clientes
El lanzamiento llega después de más de siete años de experiencia y 15.000 clientes de Ingot, que opera en Argentina desde 2019.
La compañía cuenta actualmente con siete sucursales: Casa Central en CABA —donde también funciona la primera y única bóveda de arte del país, según la empresa—, además de Punta del Este, Nordelta, Córdoba, Flores, Quilmes y Olivos.
El nuevo formato representa así un paso más en su estrategia: en lugar de seguir sumando únicamente sucursales tradicionales, llevar la infraestructura de seguridad directamente a los lugares donde viven y trabajan sus clientes.
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