La diversidad está de moda (esta temporada viene con color de tolerancia)

“Todos vivimos bajo el mismo cielo”, reza el eslogan de campaña de la marca de indumentaria radicada en el Córdoba Shopping, Bolivia, que esta temporada se valió de la tendencia “full color” para promover un mensaje de tolerancia: “Volvimos a tomar como referencia la igualdad de las personas y la convivencia de los diferentes estilos y culturas”, cuentan desde la empresa que ayer presentó su nueva colección en el centro comercial.
¿Qué paleta predominará en otoño e invierno? Los clásicos bordó, verde militar y azul marino se combinan con los nude, beige, gris, blanco y negro, y se aportan unos toques de rojo, violeta y amarillo para cortar la armonía de la gama.
El creador y diseñador de Bolivia, Gustavo Samuelian (foto, junto a Cacho Buenaventura y Tacho Riera), adelantó que la colección se basará en cinco looks: “Lumberjack”, una combinación entre denim al estilo leñador; “Army of love”, el estilo militar característico de esta época del año; “Rocker”, representado con ultrachupines, calaveras, tachas y mucho cuero; “Dandy”, los must have son las camisas y chaquetas de esta tendencia; y “AllTheTimeBasics”, las remeras, buzos y jeans básicos de siempre que se aplican al día a día.
 

Andreani ya mueve 520.000 paquetes por día desde su hub automatizado de Pacheco (abre el juego a pymes y emprendedores)

(Por Julieta Romanazzi) El centro de distribución que la empresa inauguró en General Pacheco a mediados de 2025 empieza a mostrar su potencial. Con tecnología única en América, capacidad para escalar y un servicio de fulfilment que ya suma 15 clientes, el hub se convirtió en la apuesta más grande de la compañía para sostener el crecimiento del e-commerce argentino.

El fenómeno Don Julio: ¿Cuánto cuesta hoy comer en la mejor parrilla de Buenos Aires? (con souvenir “incluido”)

(Por Julieta Romanazzi) La fila de gente esperando una mesa en Guatemala esquina Gurruchaga llama la atención, así como también algunos precios de su carta. El dato que explica el fenómeno: el 80% de las mesas las ocupan brasileños, que llegan con reserva en mano o se resignan a la espera en la vereda con tal de tachar el "Templo de la Carne" de su lista.