Lookearte para Halloween cuesta $ 100 (qué hacer para celebrar la Noche de Brujas)

“Con $ 100 aproximadamente salís vestido para Halloween”, calcula la encargada de Cotillón Chialvo Carolina Torres y enumera: “podés comprarte una careta, una capa, un poco de maquillaje y hasta un tridente”.
Lo cierto es que la celebración importada de EE.UU. comenzó a ganar más adeptos en Córdoba trascendiendo así los espacios tradicionales siempre se festejaron Halloween, llámense escuelas bilingües, academias de inglés o instituciones afines que promueven la cultura estadounidense.
El interés de los cordobeses por este día se vio reflejado en las ventas de los cotillones de este año que según Torres aumentó entre un 20% y 30%. Sin embargo, la vedette de este año para Halloween fue la caramelera con forma de calabaza, símbolo del famoso “truco o trato”. A pesar de contar con unas pocas golosinas en su interior, el atractivo es su morfología y por eso los padres o interesados en adquirirla deben costearla a unos $ 60 aproximadamente.
El festejo tiene larga data en Córdoba ya que El Pungo hizo de esta celebración una fiesta tradicional en La Cumbre y este año no es la excepción. Al contrario, tiene un condimento especial porque está cumpliendo 20 años y lo celebrará el próximo sábado a partir de las 19.
Qué más podés hacer para celebrar Halloween, en nota completa.

La Plaza de la Música se prepara para montar un parque temático de terror con los personajes de las películas de este género más reconocidos. Terror Aventura (del 31 de octubre hasta el 03 de noviembre) presentará de esta manera a la Niña Asesina Katy y la transformación con efectos especiales del Hombre Lobo. La entrada cuesta $ 60 y los niños menores a 5 años no pagan.
Para los más chicos, Junior B ofrece descuentos de 50% del menú infantil a todos aquellos pequeños que vayan disfrazados como más les guste.

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Para el Día de los Enamorados seguro regalas un Bon o Bon, pero ¿sabés cómo nació el producto estrella de Arcor?

(Por Jazmín Sanchez) Bon o Bon fue pensado como una respuesta industrial a un bombón ya consolidado en Brasil: Serenata de Amor. Inspirado en ese formato, pero adaptado a la escala, las materias primas y la lógica productiva argentina. El Bon o Bon logró multiplicar variantes, bajar costos y convertirse en un ícono regional que hoy compite de igual a igual —y a menor precio— en la góndola brasileña.