La gestión que comanda Romina Fernández desde ese grupo empresario argentino llevó a un incremento de ventas de doble dígito, a contramano de todo el sector.
¿La clave? Cabeza argentina para entender la situación, apuesta al canal tradicional (almacenes y kioscos) en detrimento de supermercados y el lanzamiento de marcas de mayor precio y calidad.
“Hay una nueva góndola en Argentina -explica Fernández-; hoy el 30 a 40% de los productos son importados y es vital estar cerca del canal y de los consumidores en momentos donde vende la oferta y la promoción. Hoy, el 50% de los productos se venden en promoción con un consumidor más racional e inteligente”.
“Hasta con Gillette vendemos más y nos peleamos todos por estar en la línea de check out (cajas) con nuestros productos -explica-; hoy hay que competir en 180 grados y con una góndola cada vez más compleja”.
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