La Nación, las provincias y los municipios crean tributos que gravan los mismos hechos imponibles. Esto es un serio problema porque, además de inconstitucional, la superposición multiplica la burocracia y las oportunidades de evasión, erosiona la competitividad de las empresas y reduce el ingreso disponible de las familias, fundamentalmente en el interior del país.
En base a datos de Economía de la Nación, Idesa determinó La presión impositiva total (sumando nación y provincias) pasó entre los años 2000 y 2013 del 22% al 39% del PBI.Es el nivel más alto de Latinoamérica, similar a Alemania (38%) y superior a Japón (29%), Corea (27%) y EEUU (24%). Pero lo más importante es que este enorme esfuerzo no redunda en más y mejores servicios estatales. Por ejemplo, en materia educativa el 67% de los alumnos de 15 años de las escuelas estatales no supera el umbral mínimo de capacidades de lectura en las pruebas internacionales. Por ello, muchos padres optan por gastar –solapadamente con el pago de los impuestos– recursos familiares para enviar sus hijos a escuelas privadas. Según datos oficiales, en la última década 8 de cada 10 nuevos alumnos de primaria y secundaria optó por el sector privado.
La Nación se queda cada vez con más recursos
La superposición de impuestos –el cobro de tributos que hacen la Nación, las provincias y los municipios sobre un mismo hecho imponible- se potenció en los últimos años. Un informe de Idesa muestra que mientras en el 2000, 1 de cada 3 pesos de recaudación iba de manera automática a las provincias, en el año 2013 lo que va a las provincias automáticamente se redujo a casi 1 de cada 4 pesos.
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