La polémica por la viabilidad de los motores eléctricos continúa ya que hoy los desarrollos de vehículos eléctricos no traspasan la barrera de los prototipos. “A pesar de ser menos contaminantes y el combustible más barato, todavía no tienen autonomía suficiente para que la carga de una batería de ión-litio de 200 kilos dure más de 160 kilómetros”, asegura un artículo del Conicet Córdoba.
Para intentar revertir esta situación, un grupo de investigadores argentinos, entre ellos un equipo de riocuartenses, trabajan en el desarrollo de nuevas baterías litio-aire, más livianas, con mayor rendimiento y capacidad de carga.
“Hoy en día sólo este tipo de baterías puede competir con los combustibles fósiles, porque son las únicas que ofrecen la misma cantidad de energía por kilogramo”, explica Ernesto Calvo, investigador superior del Conicet en el Instituto de Química Física de los Materiales, Medio Ambiente y Energía (Inquimae, UBA-Conicet).
Mientras que Calvo y su equipo estudian las reacciones en el cátodo de oxígeno, investigadores de la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad Nacional de Río Cuarto trabajan en el desarrollo del carbón poroso especial que se usa para fabricar el electrodo de litio.
“Actualmente la batería ión-litio usa un electrodo de litio que contiene carbón, porque el litio puro es altamente reactivo“, asegura César Barbero, uno de los participantes del proyecto. Como este metal reacciona muy fácilmente con el aire o el agua, es necesario que esté intercalado entre átomos de carbono para evitar que la batería explote.
Para ello desarrollaron un electrodo de carbono de intercalación, llamado así porque los átomos de carbono se organizan en estructuras laminares, similares a las páginas de un libro. Los átomos de litio se introducen entre esas ‘hojas’ y es así posible disponer de un electrodo de litio funcional e impide que el metal reaccione con el oxígeno o agua.
“El desarrollo nace en el marco de una tesis doctoral que trabaja sobre electrodos de material conductor de alta capacidad. Sucede que uno de los principales inconvenientes que tienen hoy las baterías de litio es la seguridad ya que habitualmente usan solventes orgánicos que hacen probable que tengan algún tipo de explosión”, contó a EcoNegocios Gabriel Planes, otro de los participantes del desarrollo.
“Hay un interés muy grande del Estado por la explotación de litio y la idea es aplicar esta investigación en esta tecnología”, agregó Planes, quien confió que esta semana el trabajo científico se publicó en la revista científica sobre energías renovables más importante del mundo y que próximamente se harán pruebas en Exactas de la Universidad de Buenos Aires del prototipo desarrollado en Río Cuarto.
¿Por qué el litio?
El litio es el metal más liviano que existe en la naturaleza y a través de una serie de reacciones químicas con el oxígeno del aire puede convertir energía limpia y eficiente. Por ahora, los investigadores están trabajando en optimizar el rendimiento de la batería.
“Una batería convencional de plomo-ácido genera un voltio por celda, la de litio produce entre tres y cuatro veces más, es decir que almacena un gran volumen en pequeño peso”, explicó Planes.
Lo que viene
El siguiente paso es desarrollar un supercapacitor que permita entregar mucha energía en poco tiempo. “Se trata de un condensador enorme que almacena mucha carga, la puede liberar en muy poco tiempo y permite alcanzar los 70 km/h en diez segundos”, asegura Calvo.
No sólo beneficios ambientales
Además de los beneficios ambientales asociados a la reducción de las emisiones de carbono, los vehículos con motores eléctricos podrían tener un impacto positivo a nivel social.
“Un auto a batería (de litio) permite obviar las piezas de un motor a combustión interna convencional. Además de hacerlos más livianos, esto permitiría fabricar colectivos, autos y buses con el piso más bajo, necesario para personas con discapacidad”, asegura.
Mirá acá quién es quién en el mercado del litio.
Guillermo López.
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