El Palmar (Paseos)
(Especial revista El Galeón) Miles de palmeras yatay se pierden en el horizonte mientras cae la tarde y el sol dibuja la figura de ejemplares centenarios, cerca del río Uruguay, en Entre Ríos.
Mburucuyá y Cardenal corren por el monte mientras escapan de sus tribus, que se odian por la escasez de alimentos. De repente, una lanza roza la bolsa con los frutos naranjas y dulces que lleva Cardenal. Los indiecitos no se dan cuentan y siguen huyendo mientras las semillas van cayendo kilómetros y kilómetros. Quienes los persiguen se cansan. Ya es tarde. Mburucuyá y Cardenal respiran aliviados. Lograron escapar.
Los años transitan lentamente, como lo hace el río Uruguay. Después de mucho tiempo, los indiecitos, ya ancianos, deciden volver. Sin embargo, al llegar, ven que esos frutos que alguna vez cayeron de su bolsa cubrieron la tierra con cientos de palmeras, de las cuales se alimentan sus pueblos que ahora forman una sola tribu. El yataí (“fruto duro” en guaraní) creció echando por tierra el odio entre sus pueblos.
Mientras nos cuentan la leyenda del palmar nos vamos metiendo en esta llanura ondulada de 8.500 hectáreas cubiertas de palmeras yatay (Butia yatay), que desde 1965 conforman el Parque Nacional El Palmar, en el centro-este de Entre Ríos.
Desde el ingreso sobre la ruta hasta la entrada del parque hay 12 kilómetros. El camino de tierra bordeado de palmeras, muchas con 300 años de antigüedad, nos dirige hasta el Centro de Visitantes, donde nos reciben los guardaparques para contarnos del lugar y mostrarnos la exposición didáctica sobre la riqueza natural del sitio.
Las palmeras yatay son originarias de esta zona, pero antes de que el cultivo de cereales arrasara con los montes, también crecían a granel en Santa Fe y Corrientes. De allí que El Palmar intenta resguardar ese patrimonio natural. Se estima que en este lugar hay cerca de 700 mil palmeras actualmente.
La planta crece en grupos de edades homogéneas de forma muy lenta. La palmera puede alcanzar los 18 metros de alto con troncos de 50 centímetros de diámetro y hojas de tres metros de largo. Da flores amarillas y frutos dulces, de color naranja. De ellos se suelen hacer jaleas y exquisitos licores que se consiguen en los pueblos entrerrianos de la zona.
Un mar de palmeras lejos del Caribe
En el camping, los chicos corren mientras una familia lee un cartel sobre las especies autóctonas, ya que no sólo de palmeras vive el parque. Aquí también hay aromos, aguaribayes, ñandubayes, talas y guayabos colorados junto a pájaros carpinteros, ñandúes, perdices, cacholotes, cotorras y otras aves. En verano, aparecen lagartos overos tomando sol y, al atardecer, van y vienen vizcachas, carpinchos y zorritos.
Pasadas algunas horas, una caminata por la selva en galería, donde apenas se filtra el sol, nos permite vivir una escena inolvidable cuando una decena de grandes mariposas (morpho catenarius) aparece revoloteando sobre nuestras cabezas. Imposible atraparlas en una foto, así que seguimos caminando hasta uno de los miradores.
El parque tiene cuatro caminos interiores para recorrer los diferentes sectores y tres sitios para obtener vistas panorámicas, donde las palmeras se repiten infinitamente hasta el horizonte. Un espectáculo simple e impactante a la vez. Al llegar a uno de esos miradores vemos que un grupo de visitantes aparece entre las palmeras por un angosto camino luego de hacer trekking. De regreso al Centro de Visitantes, tomamos otro de los senderos hacia el río, donde esta vez nos sorprende ver ruinas jesuitas. Se trata de la Calera de Barquín, una antigua fábrica de cal y una de las primeras construcciones coloniales de esa provincia (1767).
Antes de llegar a la playita del río Uruguay, más abajo, unas bolitas anaranjadas nos llaman la atención y nos detenemos para observarlas junto a la palmera. Entonces, nos acordamos de Mburucuyá y Cardenal corriendo por el monte.
Datos útiles
- Parque Nacional El Palmar: ruta nacional 14, Km 198. A 54 kilómetros de Colón por esa ruta. Es un paseo para hacer en el día. También hay camping. El parque está sobre la margen occidental del río Uruguay, entre Colón y Concordia.
- Abierto las 24 horas. Entrada: mayores, 10 pesos. Menores de 16 años, sin cargo.
- Llevar binoculares, cámara de fotos, sombrero y repelente de insectos.
- En el parque se pueden hacer cabalgatas, paseos en bici y caminatas guiadas. Observatorio de aves. El costo de las excursiones cortas ronda 20 pesos por persona.
- Las palmeras crecen muy lento. La visita obligada es ver la puesta de sol en alguno de los miradores.
- Los jesuitas hicieron la fábrica de cal entre 1650 y 1767 debido a una gran demanda de esa sustancia por parte de Montevideo y Buenos Aires.
- Más datos: Tel. (03447) 493-053/049. Internet: www.elpalmarapn.com.ar
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