El Informe presenta tres estrategias que utilizan las empresas para crear una reputación “verde” entre los consumidores de manera engañosa: La publicidad, el etiquetado y las relaciones públicas.
La Publicidad:
Es el lugar común del “greenwashing” y apela a la desinformación selectiva. Los consumidores pueden ser engañados a utilizar un producto que consideran que ayuda a proteger el medio ambiente mientras no son conscientes de los aspectos perjudiciales del mismo.
Etiquetado:
La demanda de certificaciones "verdes" ha saturado el mercado con cientos de etiquetas que terminan confundiendo a los consumidores, dice el informe. Prácticas clandestinas incluyen el uso de las imágenes y los colores relacionados con la naturaleza, etiquetas auto-declarativas emitidas por la empresa.
Relaciones públicas:
El Informe describe una serie de prácticas como los Grupos de Presión. Estos parecieran abrazar mensajes ambientales cuando en realidad son alianzas para hacer lobby en iniciativas ecológicas. Otra práctica son los grupos de científicos que se muestran independientes cuando en realidad son financiados por empresas.
El estudio - patrocinado por la Cátedra de RSE y Gobierno Corporativo de "La Caixa" - sostiene que las políticas corporativas respecto a las causas ambientales deberían ser específicas, sinceras y viables. Además deberían estar sujetas a auditorías externas para evitar disparidades entre lo que una empresa dice y lo que hace.
Tu opinión enriquece este artículo: