¡Llename el tanque…de agua! (presentan el Hot Rod, el auto del futuro)

(Por Guillermo López - @guielopez) En épocas en que el precio del petróleo fluctúa de casi US$ 150 a US$ 60 en pocos años (el crudo tocó el primer valor en julio de 2008 y llegó al segundo la semana pasada), o en que los gobiernos apelan a impuestos a las naftas para cerrar sus cuentas (al respecto, recuérdese la Tasa Vial) la creación de un auto “impulsado a agua”, es, sin dudas, una revolución que va más allá del aspecto tecnológico. ¿De qué se trata?, en nota completa.

El Quant e-Sportlimousine es sensación en Europa, donde recientemente fue aprobado para su uso en carretera. Su fabricante, radicado en Lichtenstein, asegura que este vehículo eléctrico acelera de 0 a 100 km/h (62 millas) en tan sólo 2.8 segundos, alcanza una velocidad máxima de 350 Km/h (271 mph) y recorre 600 Km (370 millas) con una sola carga de su batería NanoFlowCell AG.

Este sorprendente vehículo ha despertado el interés de los científicos de General Electric que trabajan en el desarrollo de la flow battery o “batería de flujo”, que almacena electricidad en una solución a base de agua.

“Estoy siguiendo muy de cerca el desarrollo de la NanoFuelCell”, explicó Grigorii Soloviechik en un blog de la multinacional. Este químico está a cargo del desarrollo de baterías en los laboratorios de GE y asegura que “desde el punto de vista del manejo del automóvil, la batería de flujo de este vehículo es muy impresionante”.

Soloviechik y su equipo de investigadores trabajan en la actualidad en el programa ARPA-e, un proyecto destinado a la fabricación de una batería a base de agua capaz de impulsar un vehículo eléctrico por más de 240 millas (380 Km).

Por ahora, él y su equipo han demostrado que los objetivos del programa ARPA-e, en términos de densidad energética y costos, son realizables. Lo único que resta es lograr que los químicos de la batería produzcan suficiente energía. En palabras de Soloviechik: “Si de innovación tecnológica se trata, nosotros sin duda podemos superar las expectativas”.

Cómo funciona una batería de flujo
A diferencia de las baterías tradicionales para autos que usan materiales sólidos para almacenar y suministrar electricidad, las baterías de flujo usan líquidos cargados eléctricamente que se almacenan en compartimentos separados.

Los líquidos cargados entran en contacto sólo durante la generación de energía, lo que reduce el riesgo de incendio. “La seguridad es mucho mayor y el desgaste del material de los electrodos es considerablemente menor durante el funcionamiento”, comenta Soloviechik, “lo que permite reutilizar los líquidos muchas veces”.

Las baterías de flujo pueden acumular una energía superior a “decenas de kilowatts-hora”, por lo que además de su uso automotriz, las baterías de flujo pueden utilizarse en sistemas de seguridad y respaldo de energía de uso comercial y doméstico, para almacenar electricidad proveniente de fuentes de energía renovable y para respaldar la red eléctrica. “Pueden, por ejemplo, almacenar energía producida por el viento, para que las empresas dispongan de ella cuando lo requieran”, comenta Soloviechik.

Esta tecnología podría ser de utilidad en un futuro no lejano. California promulgó en 2013 el primer mandato de almacenamiento de energía eléctrica en la historia de los Estados Unidos, que obliga a las compañías de electricidad a comprar 200 megawatts-hora de energía almacenada en 2014 y 1,325 megawatts-hora en el año 2020. Una de las metas es mejorar la confiabilidad de la red eléctrica, así como captar y almacenar mayor cantidad de energía renovable.

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