Miami (Estados Unidos)
(Especial El Galeón) La capital latina de Estados Unidos tiene shopping, playa, moda y movida propias. De Ocean Drive a Little Havana, a pie y en auto por Miami.
Fotografías: gentileza Greater Miami Convention & Visitors Bureau.
Ya desembarcamos, pero todavía no conseguimos sentirnos extranjeros: ¿dónde están los norteamericanos que hablan inglés, aquí en Miami? Por ahora, no muy a la vista, pero ya tendremos tiempo de encontrarlos durante el paseo por esta ciudad donde, todavía, queda un 30 por ciento de la población que no es de origen hispano... Basta que saquemos la cuenta al revés para que dejemos de sorprendernos de la omnipresencia del español, en todas las tonalidades caribeñas que podamos imaginar.
El primer día, glorioso, nos hace caer de inmediato en Miami Beach. Sólo el impresionante espíritu emprendedor de los norteamericanos podía convertir lo que era sólo un banco de arena, al que se llegaba en barco, en la “riviera norteamericana”, donde se multiplican las fachadas art-déco y se pasea medio mundo, literalmente, de una punta a la otra de Ocean Drive.
Miami playera
El centro del centro está concentrado aquí, en la franja sur de Miami Beach: cientos de edificios recuerdan el boom de la construcción de los años 20, hasta que llegó el crack bursátil de fines de la década. Fotografiamos en todos los ángulos posibles las fachadas color pastel (y también entramos a los vestíbulos de los hoteles para ver la decoración, vale la pena), las molduras y bajorrelieves entre inocentes y futuristas, las hileras de ventanas y las puertas y nos paramos –homenaje obliga- frente a la casa donde vivió Gianni Versace.
Preferimos por ahora ir a pie, pero se puede tomar un ómnibus que recorre toda la avenida, con varias paradas. Si quisiéramos sacar la cuenta de la cantidad de veces que vimos estos lugares en la pantalla grande nos perderíamos rápidamente: pero no hay nada como estar aquí, frente al South Beach “de carne y hueso”, que más allá del costado frívolo tiene como lugares imperdibles el Memorial del Holocausto, la Wolfsonian Foundation (museo de obras de arte y arte decorativo) y el City Hall.
En Miami, además, éste es “el lugar” para ver y ser visto: bares (el News Café abre las 24 horas, el Mango’s Tropical Cafè es ideal de noche), discotecas y negocios son los que dictan el ritmo de la moda; sólo hay que dejarse llevar. Y dejarse llevar significa –¡oh tentaciones femeninas!- abrir la puerta de las boutiques de las avenidas Collins y Washington: admitamos que sus propuestas no nos calzarán como a las miles de modelos que viven en Miami (ya que por aquí se realizan cientos de producciones de moda), pero felizmente comprobamos que la tan preciada libertad norteamericana abarca la del vestirse sin prejuicios ni temor a ser objeto de comentarios. Bienvenido sea.
Y lo mismo pasa en las playas, de South Beach o de cualquier otro lugar de Miami. De anchas arenas y mar azul, son un mundo en plena temporada (recordemos el costado exhibicionista de esta parte de la ciudad), pero una vez visto todo lo que hay que ver, invitan a tenderse al sol, cerrar los ojos y sólo escuchar el rumor del mar. Por lo menos hasta la noche, cuando cambiamos el rítmico vaivén de las olas por otra música, salsa y latina, que le pone luces a la noche de Miami apenas baja el sol.
Miami a la cubana
Hoy andamos en busca de otra cosa, así que cambiamos de rumbo, dejamos Miami Beach y nos vamos hacia el centro, el Downtown, y la vecina Little Havana (Pequeña Habana). No nos inspira demasiado caminar por el Downtown –en general los centros administrativos y financieros de Estados Unidos se ven mejor de lejos, con el skyline que diseñan los altos edificios- de modo que nos tomamos el Metromover, que tiene vía elevada y nos da una rápida vista general a lo largo de sus tres kilómetros de recorrido, sin conductor a la vista. Luego, nos espera la Pequeña Habana. ¿Qué sería de Miami sin los cubanos? Nadie sabe, lo único que todos dicen es que sería muy diferente a la ciudad de hoy, donde resuenan por doquier sus pasiones políticas, el ritmo de sus músicas, los colores de sus artes.
La Calle 8 se trata del corazón de Little Havana, la calle más comercial: son unas 10 cuadras, pero nos parece un concentrado de negocios y restaurantes más cubanos aún que en Cuba. Una de las veredas imita al famoso Walk of Fame de Hollywood, sólo que se trata de estrellas exclusivamente latinas, del recordado Agustín Lara a Julio Iglesias o la moderna Thalía. Cerca de aquí, nuestra próxima parada es en un clásico: El Crédito Cigar Factory, una fábrica de cigarros que se fundó en La Habana en 1907, pero se mudó a Miami a partir de 1968. Dejándonos invadir por el aroma al tabaco que procesan con habilidad los enrolladores, vemos paso a paso el proceso de armado de los cigarros, que con dedos oscurecidos y arrugados maniobran las hojas de tabaco a una velocidad asombrosa, y al mismo tiempo con enorme cuidado.
La última parte de Little Havana que veremos por hoy es el Cuban Memorial Boulevard, con sus monumentos a los caídos en la invasión a Bahía de los Cochinos, junto a los de Antonio Maceo y José Martí, que lucharon por la independencia cubana en el siglo 19. Nos vamos con la rara sensación de ver un país partido, mitad allá en su isla, mitad aquí en esta península: dos pueblos que no son más que uno pero desgarrado, a pesar de toda la alegría del Caribe que se volcó para siempre en Miami.
Coral Gables
Ahora sí, nos subimos al auto. Vamos a recorrer ese mundo aparte dentro de Miami que es Coral Gables: aprovechando que es domingo (día de visitas guiadas), nuestra primera escala es el Biltmore Hotel, todo un emblema, cuya fachada reproduce la Giralda de Sevilla. ¿Quién no pasó por aquí? Judy Garland, Johnny Weismuller, los duques de Windsor... y hasta Al Capone, que no se privó de instalar un despacho clandestino de bebidas alcohólicas en plena ley seca. No estamos lejos de la Venetian Pool, que más que una pileta es un increíble complejo de cascadas, grutas, puentes y cuevas de coral decorado al estilo veneciano: un imperdible que bien complementa la Miami playera.
Luego, se trata simplemente de dejarnos llevar: aquí está la Miracle Mile, la principal calle comercial (sólo precios top); allá, la impresionante colección del Lowe Art Museum; luego la imponente y lujosa –sin hipérboles- mansión Vizcaya y el Coconut Grove Village, antigua meca hippie hoy convertida en barrio elegante pero con toques de nostálgica excentricidad. Una vez más, Miami se nos presenta en sus aristas más diversas: como una diosa de varias caras, nos muestra un día el rostro latino, otro el de paraíso turístico y capital del shopping y finalmente el de crisol de razas, edades y procedencias que, en definitiva, tal vez constituye su única esencia.
DATOS ÚTILES
La mejor época para ir: Todo el año, aunque en verano (junio a agosto) la temperatura es muy alta y hay riesgo de fuertes tormentas. En primavera (marzo-abril) y otoño (setiembre a noviembre) el clima es ideal, más moderado e igualmente apto para la playa. En marzo se celebra el carnaval de Miami, y el día de Año Nuevo es el Orange Bowl, el gran partido de fútbol americano que cierra la temporada.
Requisitos migratorios (desde Argentina): Pasaporte vigente con visa (puede servir la visa de un pasaporte anterior junto con el renovado). Tramitar en consulado norteamericano con antelación.
Paseos: Miami Design Preservation League: impulsa la conservación del patrimonio arquitectónico, organiza visitas guiadas a pie por Ocean Drive y los principales puntos del art déco. Entre el Downtown y Miami Beach se encuentra la Bahía Biscayne, con un importante puerto de cruceros. Desde allí salen visitas embarcadas para recorrer las principales mansiones que asoman a la bahía; también se pueden hacer excursiones de pesca y cruceros nocturnos. El Seaquarium de Cayo Virginia, en las afueras de Miami, ofrece espectáculos con delfines y orcas. También se puede nadar con delfines (con entrada aparte y previa reserva).
Compras: Todo lo que se puede imaginar y no supere las franquicias impuestas por la Aduana. Electrónica, ropa, juguetes, cosmética, música y accesorios se encuentran, para todos los gustos y medidas, en los centros comerciales de la ciudad y sus alrededores. No perderse el Aventura Mall, de gigantescas dimensiones; los negocios de Lincoln Road y Ocean Drive; los artículos de cuero en JW Cooper; habanos en Little Havana y artesanías de indios seminoles.
Comidas: Florida es el “estado de las naranjas”, hay que probarlas naturales, en conserva o como golosinas. En los restaurantes la comida es internacional, pero conviene saborear los frutos de mar y también visitar locales de comida latina y cubana.
CONSEJOS Y CURIOSIDADES
-Cerca del aeropuerto, Dolphin Mall es un outlet con impactantes rebajas en artículos de marca.
-Miami posee taxis acuáticos que permiten conectar hoteles con restaurantes y negocios. Se piden por teléfono y se pagan una vez a bordo.
CONTACTOS
Código de área telefónico: 305
Hospital de Urgencias: Tel. 911. ER Urgent Care North Miami: 850 Ives Dairy Rd. Tel. 917 9170.
Policía: Tel. 911. Miami Police: 2820 Mcfarlane Rd. Tel. 579-6018.
Internet: www.visitflorida.org / www.miamiandbeaches.com
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