Tras más de dos décadas dedicados a la abogacía, resolviendo demandas y sorteando la vorágine de los tribunales, decidieron dar un salto emprendedor impulsados por el deseo de construir algo propio, artesanal y profundamente ligado al placer de los sentidos.
Nacida formalmente en 2025, la marca tiene su centro de operaciones en Talar de Mendiolaza, donde instalaron su propia destilería para controlar de cerca cada paso de la producción. “La idea de crear Caterva surge de una manera espontánea, como un acto revolucionario. Buscábamos algo que nos generara verdadero placer; Flor y yo estamos dedicados al derecho hace más de 20 años y necesitábamos algo que nos apasionara en este momento”, relata Lucas sobre el impulso inicial.
Alquimia familiar, alambiques y el valor de salir de la zona de confort
El camino hacia la primera botella estuvo marcado por una herencia sutil pero decisiva: el padre de Florencia aportaba el rigor de la química y la abuela de Lucas el universo de los elixires desde su farmacia. Entre tubos de ensayo y una vocación natural por la precisión, el proceso de destilación les resultó familiar desde el primer instante. Llevados por la lectura de un libro sobre la importancia de romper la zona de confort, adquirieron un pequeño alambique de cobre y comenzaron a ensayar botánicos y combinaciones a cuatro manos.
Las primeras pruebas se sometieron a catas a ciegas entre amigos y allegados. Tras recibir devoluciones entusiastas que confirmaron el potencial comercial del líquido, iniciaron el circuito de habilitaciones municipales y registros sanitarios RNPA (Registro Nacional de Producto Alimenticio) y RNE (Registro Nacional de Establecimiento) para formalizar la destilería.
A la par del desarrollo técnico, la identidad visual tomó forma tras un intenso trabajo con su diseñador para lograr una botella diferenciada y una etiqueta con carácter. Cuando llegaron las primeras ventas y, sobre todo, la recompra de los clientes, la pareja terminó de volcar toda su energía estratégica al negocio.

Perfil sensorial y producción consciente
Caterva elabora actualmente un volumen exclusivo de 500 botellas mensuales de 750 ml, con la firme convicción de priorizar la calidad sobre la masividad. Se trata de un London Dry clásico, de perfil marcadamente perfumado, sin añadidos artificiales:
● Insumos seleccionados: Botánicos traídos de Mendoza y Buenos Aires, combinados con agua pura de Córdoba y alcohol extra neutro de Buenos Aires.
● Proceso sustentable: La destilación en alambique de cobre registra un nivel de desperdicio casi nulo; el único residuo generado es de origen vegetal (los botánicos utilizados).
● Ritual de consumo: Concebido lejos del circuito de consumo veloz o de "previas", el producto invita a una pausa. Sus notas de pimienta se ensamblan con aromas locales, logrando un destilado tan versátil y amable al paladar que ha conquistado incluso a los bebedores tradicionales de whisky, quienes eligen degustar solo.

Estrategia comercial y proyección de marca
La distribución de Caterva combina la venta al por menor y al por mayor en locales físicos y canales digitales de Córdoba, Entre Ríos, la Patagonia y el fin del mundo, Tierra del Fuego, con presencia directa en la plataforma Pedix y redes sociales.
En el segmento gastronómico y hotelero, acaba de dar un paso clave al incorporarse a las cartas del hotel Howard Johnson en Villa Carlos Paz y de SARSA Fusión en Villa Allende. Su presentación oficial en Rouss Gallery incluyó la creación de coctelería de autor a cargo del bartender Thaiel Bassi, destacando la creación del trago “Serrano” que pudo degustar Infonegocios para esta nota en el lugar y aprobamos desde nuestro humilde punto de vista.
Portafolio de productos y precios
● Botella individual (750 ml): $28.000.
● Box de regalo: 4 versiones de kits cocteleros equipados para la preparación de tragos, con precios que oscilan entre los $55.000 y los $90.000.
El horizonte de la marca proyecta el crecimiento hacia una destilería de mayor escala y la apertura de espacios físicos propios enfocados en degustaciones y experiencias de cata, buscando llevar el sello de Caterva a todo el país y a mercados internacionales, sin perder la esencia artesanal que dio origen a su historia.
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