El poder humano frente a la IA: qué dejó el paso de Alan Daitch en Endeavor Córdoba (el “criterio” sigue siendo la última trinchera)

(Por Rocío Vexenat) En una nueva edición de la Experiencia Endeavor Córdoba 2026, el escenario se iluminó para recibir a uno de los referentes más lúcidos en el análisis de datos y tecnología. Alan Daitch no fue a dar una simple charla técnica aburrida, sino que fue con una premisa clara: la Inteligencia Artificial es una máquina de promedios y, si la usás para copiar y pegar, el que no tiene diferencial sos vos.

Con un estilo descontracturado y apelando a la cultura pop, Daitch comenzó su exposición analizando a Michael Scott (personaje de la serie The Office). Lo que para muchos es el retrato de un jefe incompetente, para Alan es el ejemplo de alguien que, a pesar de su caos psicológico, lograba resultados (la sucursal que más vendía y una startup adquirida). ¿El secreto? El factor humano, ese "no sé qué" que las máquinas todavía no descifran.

El speaker planteó el dilema actual de los analistas: 

  • un escenario A donde llegamos a la singularidad, los robots producen todo y vivimos en un paraíso donde nadie trabaja, y 

  • un escenario B donde la IA nos extingue. 

"Es un gráfico real del Final Countdown", bromeó, pero advirtió que antes de llegar a cualquiera de esos extremos, hay un camino que hoy requiere más ingenio que nunca.

El error de los algoritmos: el sentido común no se automatiza

Daitch recordó sus inicios en el mundo de los analytics, cuando a los 13 años ya buscaba patrones en sitios web rudimentarios. En 2015, intentó fundar una startup para automatizar las conclusiones de datos. ¿El resultado? Un fracaso necesario.

"Nos dimos cuenta de que faltaba algo que llamamos sentido común, o criterio. La máquina podía sacar insights, pero sin contexto humano, no servían. Siempre necesitábamos un 'human in the loop' para decidir si lo que la IA generaba tenía sentido", explicó.

La paradoja del número 7 y el fin de las habilidades técnicas

En un momento de interacción total, Daitch pidió al auditorio que le solicitara un número del 1 al 10 a sus respectivos asistentes virtuales (GPT, Gemini, Cloude, entre otros). El resultado fue casi unánime: el número 7.

"¿Por qué pasa esto? Porque la IA no es creativa, es una máquina de autocompletar basada en probabilidades y consensos de internet. Está optimizada para ser precisa, no para tener ideas locas", sentenció.

Para el experto, el mercado laboral está viviendo una migración de valor:

  1. Lo que baja de precio: saber hacer fórmulas de Excel, retocar imágenes o escribir código básico. La IA ya lo hace mejor.

  2. Lo que cotiza en bolsa: el ingenio, la visión, la capacidad de plantear problemas y la Teoría de la Mente (empatía y coordinación humana).

Alan cerró con una advertencia sobre la ética y la neutralidad. Mencionó cómo los modelos de IA hoy se "premian" entre sí: un CV hecho con ChatGPT tiene más chances de pasar el filtro de una empresa que usa la misma herramienta.

"Estamos en un mundo raro donde tenemos que convencer a una compañía de que somos un robot para pasar la primera etapa", reflexionó. Sin embargo, su consejo final para los emprendedores cordobeses fue contundente: "Usen la Inteligencia Artificial para pensar CON ustedes, no POR ustedes. El criterio es nuestro superpoder y la única forma de entrenarlo es aprendiendo a pensar primero sin la calculadora en la mano".

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