El mecanismo de la lactasa oral es conocido: la enzima se toma junto con la comida y actúa directamente sobre la lactosa en el tubo digestivo. Los parches, en cambio, proponen que la enzima llegue al organismo a través de la piel, que, explican desde AGEC, es una barrera especialmente eficaz para moléculas grandes como las proteínas y enzimas.
Según el presidente de la entidad, Dr. Andrés Germán, para validar esa vía no alcanza con que el parche contenga la enzima: hay que demostrar que atraviesa la piel activa y que genera un efecto real en la digestión de la lactosa. Y ese dato, hoy, no está.
La evidencia que hay (y la que falta)
Desde AGEC señalan que la información disponible sobre los parches proviene mayormente del propio fabricante, en base a síntomas autoinformados por los usuarios, sin el respaldo de un ensayo clínico randomizado, doble ciego y controlado con placebo, el estándar habitual para este tipo de productos. Tampoco identificaron en la literatura científica estudios independientes que confirmen que la enzima efectivamente atraviesa la piel de forma activa.
La entidad aclara que esto no equivale a decir que los parches no funcionen, sino que todavía falta investigación independiente que lo confirme.
Ni para todos los pacientes, ni para reemplazar el diagnóstico
Otro punto que remarcan desde AGEC: no todo malestar después de tomar lácteos es intolerancia a la lactosa. Los síntomas (distensión, gases, dolor, diarrea), pueden tener múltiples causas, y confundirlos puede demorar el diagnóstico de otras afecciones. Por eso insisten en que el abordaje debe ser individualizado, sin eliminar automáticamente los lácteos ni delegar en el parche una función de diagnóstico que no tiene.
También llaman a diferenciar tres cosas que suelen mezclarse: que un producto se pueda vender, que tenga registro sanitario y que tenga eficacia clínica comprobada. Son cuestiones distintas, y una no garantiza la otra.
El silencio del laboratorio
Desde este medio se buscó contactar al laboratorio responsable de la marca Barriere, fabricante de los parches, para conocer su postura frente a estos cuestionamientos. La empresa optó por no dar declaraciones.
"Que un parche contenga lactasa no significa necesariamente que produzca el mismo efecto que ingerir lactasa. Esa equivalencia debe demostrarse científicamente", sintetizan desde la asociación.
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