Hablemos de Toscanos (parte I)

Sus inicios se remontan a 1815, cuando en la Manifattura di Tabacchi de Florencia, unas balas de tabaco pertenecientes al Gran Duque de la Toscana, que se habían quedado al sol, se mojaron por una fuerte tormenta primaveral. En vez de tirar el tabaco, lo extendieron sobre unas láminas para su completo secado, para venderlo como cigarros populares. La sorpresa fue mayúscula cuando comprobaron que el agua había fomentado una intensa fermentación del tabaco y que su nuevo sabor gustaba más que el anterior.

Cuando comenzamos con las notas sobre cigarros, lo primero que hicimos fue resaltar la diferencia entre éstos, los puros y los habanos.
Repasando: el término general  es cigarro. Si el cigarro está compuesto solamente por tabaco (no tiene papel ni saborizantes ni químicos), hablamos de un puro. Si el puro está hecho en Cuba, se trata de un habano.
Un término que suele utilizarse erróneamente en nuestro país para referirse a los cigarros en general es toscano (seguramente debido a la fuerte inmigración italiana).
El toscano es un cigarro puro de origen italiano de sabor fuerte e intenso y de aspecto rústico e irregular. Elaborado con un original proceso de fermentación y un riguroso periodo de estacionamiento.
El toscano es especialmente recomendado para personas que aprecian los sabores intensos. Es ideal para acompañarlo con un café ristretto.
En nuestra próxima entrega conoceremos sobre la composición y fabricación de este clásico cigarrito italiano.

Ganá un kit de toscanos participando de nuestra InfoTrivia.

Tu opinión enriquece este artículo: