La marca, que nació en 1973, hoy atraviesa su segunda generación familiar, mantiene una estructura basada en volumen, capilaridad y variedad. Actualmente cuenta con 130 productos cosmeticos diferentes, aunque si se contemplan las variantes de color, supera las 900 referencias activas.
Solo en esmaltes tiene 100 tonos tradicionales y otros 90 en esmaltes gel. También suma 80 colores de labiales en barra y 20 tonos de delineadores para ojos y labios.“Siempre nuestro más grande diferencial fue la variedad de colores en productos buenos y de precios accesibles.”, explicó Verónica Allmi, CEO de Katalia.
Aunque la marca tenga más de 50 años, la cartera de productos se va actualizando constantemente. Hoy hay productos icónicos como sus labiales en barra (dato curioso, hay 8 tonos de rosa perlado) y su mascara de pestañas con aceite de jojoba, pero también incorporan lip oil, primers y hasta body shimmers.
Folletería vintage
La compañía comercializa principalmente a través de droguerías y mayoristas de perfumería. Según detalló la ejecutiva, hoy trabajan con 15 droguerías distribuidas en distintas regiones del país, lo cual dificulta dimensionar el alcance regional de los productos.
Actualmente Allmi estima tener más de 3000 de puntos de venta activos en Argentina, especialmente en farmacias del interior. La CEO, cuenta que participa personalmente de exposiciones y encuentros del sector organizados por droguerías de distintas provincias, donde aprovecha para visitar farmacias, perfumerías y distribuidores.
“He conocido farmacéuticos de pueblos de 1.000 habitantes donde la única marca de maquillaje que venden es Katalia. Porque tal vez, las grandes marcas no encuentran un mercado ahí.”, contó Allmi, quien asegura que esos recorridos le permiten entender de primera mano cómo cambia el consumo según cada región y reforzar el vínculo con clientes históricos de la marca.

Aunque Katalia compite en una franja de precios accesibles, la empresa asegura que gran parte de sus productos se fabrican en los mismos laboratorios que producen para reconocidas marcas nacionales e internacionales. Por acuerdos de confidencialidad, esos nombres no pueden mencionarse, pero Allmi sostiene que el diferencial está en otro lado: mientras muchas marcas elevan costos en marketing y packaging, Katalia prioriza mantener fórmulas de calidad y precios más bajos para un público masivo.
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Todos los productos de Katalia cuentan con aprobación de ANMAT y son hipoalergénicos. Además la marca ya incorporó variantes aptas veganas en varias líneas, acompañando las nuevas demandas del mercado y los cambios en los hábitos de consumo.

Hoy, un universo de belleza completo
Actualmente, Katalia también incorporó una línea reducida de skin care, compuesta por dos tipos de cremas faciales y 6 sérums. Según explicó Verónica Allmi, la decisión fue mantener una propuesta acotada y no competir de lleno en un mercado cada vez más saturado.
A su vez, la empresa desarrolló otras dos verticales complementarias. Por un lado, Zeva, enfocada en accesorios de belleza y cuidado personal (peines, cepillos, esponjas, brochas, etc.) La línea comenzó hace años con importaciones desde China y luego sumó producción propia.
Por otro lado aparece VURé, la unidad de perfumería de la compañía, que ya cuenta con unas 30 fragancias masculinas y femeninas. Los perfumes se comercializan desde aproximadamente $ 16.000 al público.
En números, la empresa hoy comercializa entre 150.000 y 180.000 unidades mensuales. Del total actual, cerca del 70% corresponde a productos Katalia, mientras que el resto se divide entre accesorios y perfumes bajo las marcas Zeva y VURé.
Aunque el consumo masivo se desaceleró y las farmacias redujeron stock, la empresa asegura mantenerse estable gracias a su estructura federal y a una clientela histórica. “Tenemos clientes que trabajan con nosotros hace 20, 30 y hasta 40 años”, destacó la CEO.
Otro de los focos actuales está en optimizar el catálogo. Con ayuda de herramientas de inteligencia artificial, la firma comenzó a analizar la rotación de colores y productos para discontinuar líneas con baja demanda. “Hay tonos que siguen teniendo clientes fieles, pero ya no justifican una producción mínima de 3.000 unidades”, explicó Allmi.
Mientras el maquillaje coreano gana espacio y las marcas chinas avanzan en perfumerías y tiendas online, Katalia decidió reforzar otro camino: sostener una identidad clásica, seguir apostando a la producción nacional y enfocarse en farmacias y perfumerías de todo el país.

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