Los desafíos de las empresas B que exportan sus productos al mundo (Arytza, Pura Frutta, Las Quinas y más)

Las empresas B argentinas tiene varios desafíos para posicionarse en los mercados internacionales con una estrategia diferenciadora que les permita ofrecer sus productos al exterior en forma competitiva.

Uno de los desafíos que señalan es exportar con valor agregado para que los productos sigan ganando market share en los países donde ingresan consolidando el mercado en el ecosistema de productos naturales. La necesidad de que exista un desarrollo comercial en mercados donde no operan directamente es uno de los pendientes, la brecha de competitividad logística estructural, la complejidad en la gestión tributaria y regulatoria internacional y la necesidad de previsibilidad en un entorno macro volátil, son alguno de los desafíos a resolver.

Arytza es una empresa B elaboradora de aderezos, condimentos y especias 100% naturales y libres de gluten. Su especialidad son las mostazas, mayonesas, salsas, vinagre y limón entre las más destacadas. Actualmente mantiene exportaciones con ritmo constante a Estados Unidos, Alemania y Ecuador. En Estados Unidos participan en un hub con otras marcas y empresas argentinas que buscan ese importante mercado, y de ese modo están presentes en la cadena Walmart.

Comercializan sus productos a The Fresh Market también de USA, que hoy es el destino más fuerte para sus exquisitos chimichurris tanto en las versiones suave como picante. Por otro lado, a Alemania están enviando un mix de varios productos entre los que hay mayonesas además de mostazas y salsas. En Ecuador trabajan con un importador grande y ahí se destacan las mostazas Dijon y Antigua. “A esos países estamos ya con una experiencia continua de varios años de trabajo, más allá de otros envíos que hemos realizado tiempo atrás a otras latitudes”, explica Leo Merlo. Los productos que envían afuera mantienen lo esencial de la marca para el mercado local: 100% naturales, sin agregado de aditivos químicos ni conservantes artificiales, y libres de gluten.

Pura Frutta es otra de las empresas B que exporta sus jugos naturales 100% exprimido de manzana en Argentina. Actualmente tienen 14 variedades, ninguna con octógonos por la ley de rotulado: son jugos sin colorantes porque no clarifican el jugo, sin conservantes, gracias al envasado aséptico Tetra Pak, y sin saborizantes agregados.

Entre los desafíos que mencionan está la necesidad de que exista un desarrollo comercial en mercados donde no operan directamente. “Entrar a un país donde no tenemos presencia propia es un desafío en sí mismo, porque no conocemos el terreno, los canales ni los tiempos reales del mercado. Por eso buscamos partners locales que nos representen: son quienes entienden la dinámica comercial del lugar y nos permiten construir presencia sin arrancar de cero”, asegura Marcos Mercado, co fundador de la empresa.

El empresario también advierte sobre la existencia de una brecha de competitividad logística estructural. Uno de los desafíos es la disparidad en los costos logísticos internos frente a competidores regionales. “Trasladar un contenedor desde la planta hasta el puerto en Argentina nos sigue costando significativamente más que a países vecinos como Brasil, lo que erosiona la competitividad natural del producto al llegar a destino”, advierte.

Un tercer desafío es abordar la complejidad en la gestión tributaria y regulatoria internacional. Exportar a mercados como Brasil les exige lidiar con una doble capa de dificultad. “Por un lado, la complejidad impositiva propia del destino (como el manejo del ICMS en ventas interestatales) y, por otro, la exigencia técnica sanitaria (ej. MAPA en Brasil). Cualquier inconsistencia en la documentación de embarque, listas de empaque o laudos de laboratorio nos puede generar retrasos fronterizos que comprometen directamente la vida útil del producto perecedero”, describe el empresario.

El cuarto desafío es la necesidad de previsibilidad en un entorno macro volátil: “Más allá de lo operativo, sostener inversiones de largo plazo en un contexto de desregulación y fluctuaciones cambiarias nos exige una estrategia financiera robusta que mitigue la incertidumbre, para poder seguir apostando a la innovación y al valor agregado (como la harina de bagazo de manzana) sin comprometer nuestra solidez financiera ante las recesiones cíclicas del mercado interno. y las posibles apreciaciones o devaluaciones”, analiza Mercado.

En sintonía con la producción de alimentos naturales, Las Quinas es una empresa argentina certificada B de alimentos orgánicos y libres de gluten que cuida al productor, al elaborador, al consumidor y al ambiente en todo su proceso productivo. Elaboran miel, mermeladas y dulce de leche con muy pocos ingredientes, sin azúcar agregada, saludables y con una clara estrategia que apunta a incentivar el consumo responsable y consciente.   Llegan a más de 1300 puntos de venta en Argentina, exportan a Japón y estarán próximamente en la feria de Shanghai, en China. “El desafío no es solamente exportar, sino hacerlo con valor agregado y lograr que ese valor quede en la Argentina. En Las Quinas entendemos la exportación como una oportunidad para llevar al mundo no solo un producto, sino también una forma de producir. Una forma en la que participa todo el ecosistema: desde los productores hasta nosotros como elaboradores, generando trabajo y valor en origen”, explica Ricardo Parra, fundador de Las Quinas.

Agro Sustentable es otra de las empresas argentinas certificadas B, dedicada a la investigación, desarrollo, producción y comercialización de bio insumos destinados a mejorar la calidad y el rendimiento agronómico de los cultivos. “Nuestro portfolio incluye tanto productos certificados para producción orgánica como soluciones pensadas para productores convencionales que buscan incorporar prácticas más sustentables en su esquema productivo”, señalan desde la empresa. En materia de exportación, en 2024 concretaron su primer envío internacional a Paraguay, con BIOFERT GTG, un fertilizante líquido apto para producción orgánica, con aportes de macro y micronutrientes y un 10% de aminoácidos libres. A partir de entonces desarrollan ese canal comercial abasteciendo a productores paraguayos que demandan la calidad de sus productos. “El desafío que tenemos por delante es lograr una presencia consolidada en Sudamérica, llevando nuestros bio insumos a cada vez más países de la región”, agregan.

 Una de las empresas que exporta vinos orgánicos desde hace muchos años es Familia Zuccardi.  Leandro Lowi, Export Manager de Familia Zuccardi considera que el principal desafío para los vinos orgánicos de Santa Julia es seguir ganando market share en el mercado de Estados Unidos. “Este mercado es no solo nuestro principal destino exportador sino también mercado sino el más desarrollado en cuanto al consumo de este tipo de vinos”, agrega Leandro. En segunda instancia añade que se les abre una oportunidad muy interesante en Asia, donde en varios países se le está dando cada vez más espacio al consumo de vinos orgánicos y donde no solo nosotros, sino el vino argentino en general es bastante poco conocido”. Hoy Santa Julia es el productor principal de vinos orgánicos en Argentina.

La principal marca exportada es Santa Julia Orgánica en donde ofrecen varios varietales tales como Malbec, Cab sauv, Chardonnay, Torrontés, Malbec rose, etc. “Dentro de Santa Julia también vendemos la línea de vinos Naturales (7 vinos) que también son orgánicos y algunas otras marcas como Vida Orgánica y Fuzion Orgánico. En 2025 exportamos un poco más de 100mil cajas x 12, equivalente a unos USD 5M en facturación”, cuenta Leandro.  Actualmente tiene clientes activos en 40 países que les compran vinos orgánicos. Sus principales destinos son Estados Unidos y Canadá.

 

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