No sos vos, soy yo: por qué se rompió la fidelidad de los clientes con "su" banco (el 17% ya tiene un pie afuera)

Un estudio de Stefanini Group sobre 1.500 argentinos revela que la lealtad bancaria no se fue de golpe: se fragmentó en cuatro billeteras y tres apps.

El usuario promedio opera hoy con cuatro instituciones financieras al mismo tiempo. No porque sea infiel por naturaleza, sino porque los bancos, en su carrera por digitalizar todo, terminaron pareciéndose demasiado entre sí.

Tasa similar. App similar. Mismas tarjetas. ¿Cuál es el tuyo? Ya no importa tanto.

El dato que debería preocupar a los bancos es este: el 17% de los usuarios argentinos declara estar dispuesto a cambiar su banco principal en los próximos seis meses. No porque estén enojados, sino porque la diferencia entre quedarse e irse se achicó hasta casi desaparecer.

Y el resto tampoco es un ejemplo de fidelidad. El 67% distribuye sus operaciones entre distintas entidades según lo que necesita resolver en cada momento. Solo el 22% concentra la mayor parte de su actividad financiera en una sola institución, y ese porcentaje cae notoriamente entre los más jóvenes.

La banca pasó décadas compitiendo por ser "el banco principal" del cliente. Ese concepto implicaba frecuencia, satisfacción y permanencia. Los tres juntos. Hoy, el estudio de Stefanini muestra un desacople incómodo: un cliente puede estar satisfecho con su banco y aun así diversificar o migrar. La satisfacción dejó de ser sinónimo de lealtad.

¿Por qué? Porque cuando todos ofrecen lo mismo, la decisión de quedarse se vuelve arbitraria.

Los factores que más empujan el cambio son elocuentes en su mediocridad sistémica: límites de crédito insuficientes (23%), falta de beneficios atractivos (22%), lentitud en las gestiones (21%), comisiones elevadas (21%) y burocracia (18%). No hay ahí ninguna traición épica. Hay hastío acumulado frente a instituciones que prometieron modernizarse y en el fondo siguieron siendo las mismas.

Seis de cada diez argentinos prefieren tener más de un banco o billetera precisamente para comparar y aprovechar distintas propuestas de valor. La multibancarización no es deslealtad: es la respuesta racional a una oferta que no logró diferenciarse.

"La estrategia de engagement ya no puede ser uniforme. Intentar servir a todos los clientes con la misma propuesta de valor está destinado al fracaso", dice Christian Balatti, Country Manager de Stefanini Group en Argentina.

Dicho de otro modo: el problema no es el cliente que se va. Es el banco que nunca encontró una razón real para que se quedara.

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