Como pasa casi siempre en el comercio de cercanía, la idea no salió de un plan estratégico armado en un escritorio. Salió de la urgencia. "En realidad surge en base a la necesidad", cuenta Sánchez, que identificó un hueco: había que ofrecerle a la gente algo distinto, en un horario en el que la zona no está acostumbrada a trabajar. La apuesta funcionó de entrada. Hubo repercusión, hubo ventas, y eso (dice ella), fue lo que terminó de convencerla de sostenerlo: "si no, no se hubiese seguido".
Una agenda que se fue armando sobre la marcha
Nada de calendario fijo. La primera edición fue en octubre, "chiquita", de apenas media cuadra. La segunda llegó en diciembre, ya en plena temporada de compras de fin de año.
Enero quedó afuera (el clásico bache post-fiestas), pero en febrero volvieron con una nueva camada que también funcionó. La última edición, la más grande hasta ahora, se hizo en combinación con los festejos y los eventos del Mundial.
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El aval de la Cámara de Comercio
El caso no pasó desapercibido puertas afuera del barrio. Desde la Cámara de Comercio, Sebastián Parra, director ejecutivo de Familia Parra y presidente de la Cámara de Comercio de Córdoba, eligió a Sánchez como ejemplo de un modelo que la entidad quiere replicar en otras zonas. "Antes era el gobierno el que hacía algo, la cámara hacía algo. Esto viene de abajo para arriba y nosotros ayudamos a potenciar", resume Parra, que además destacó que se trata de una iniciativa liderada por una mujer al frente de un grupo de comerciantes.
Efectivo, transferencia y poco financiamiento
Un dato que retrata bien el perfil del consumo en la zona: según Sánchez, alrededor del 80% de las operaciones se cierran en efectivo o transferencia, mientras que la tarjeta tiene un uso marginal. Tampoco hay demasiada oferta de financiamiento desde las entidades, algo que, sostiene, también explica por qué la modalidad de pago directo se impuso como la norma.
El balance, entre lo comercial y lo personal
Para Sánchez el resultado excede lo comercial. "A nivel evento funcionó espectacular. A nivel personal me dejó muchísimo", reconoce, aunque también admite que el proceso le exigió mucho esfuerzo. Con cada edición la convocatoria fue creciendo y el objetivo, dice, ya está cumplido: consolidar una propuesta que nació sin más ambición que probar algo nuevo y que terminó convirtiéndose en una marca registrada de la calle Ituzaingó.
La pregunta que queda picando es si el modelo se replicará en otras zonas comerciales de la ciudad, tal como lo plantea la Cámara de Comercio. Por ahora, la Noche de las Compras ya tiene (seguro) una fecha marcada en el calendario comercial local.
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