Bioceres, la UNL y el Conicet, asociados para un desarrollo transgénico inédito: soja antisequía

(Por Guillermo López - @guielopez) En medio de la protesta de grupos radicalizados contra los transgénicos y los agroquímicos, Bioceres anunció la obtención conjunta con la Universidad y el máximo órgano de la ciencia argentina de una nueva patente. La “soja antisequía” se patentó en China y se suma a las ya obtenidas en EE.UU., India, Australia y México. De qué se trata este desarrollo que demuestra que Estado y privados pueden trabajar de la mano.

Desde que la patente de la Roundap Ready (la soja de Monsanto) fue aprobada en 1996, el avance sobre los transgénicos en el país ha sido exponencial. A tal punto que en el 2002 el “yuyito” genéticamente modificado ya constituía el 95% de la superficie sembrada.

Pero esto no es patrimonio de grandes multinacionales: a este negocio ingresaron allá por el 2001 una veintena de productores argentinos que fundaron Bioceres.

Hoy son 230 y acaban de anunciar el patentamiento –junto a la UNL y el Conicet- de una soja resistente a la sequía y la alta salinidad. Esta patente protege la utilización de una tecnología para la obtención de cultivos tolerantes a sequía y salinidad.

Actualmente Bioceres está evaluando esta tecnología a campo, con resultados avanzados en los tres cultivos a los que ha incorporado esta solución: trigo, soja y maíz. Recientemente ha comenzado a desarrollarla esta tecnología en el cultivo de alfalfa, mediante su participación en el Consorcio Asociativo Público-Privado para el desarrollo de forrajeras transgénicas, PasArg.

Esta invención es el resultado del Convenio de Investigación y Desarrollo firmado en 2003 entre Bioceres, Conicet y la UNL para la puesta en valor de tecnologías provenientes del grupo liderado por la Dr. Raquel Chan (UNL-CONICET). La empresa entiende que la Propiedad Intelectual es uno de los principales activos de la economía del conocimiento.

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