Pablo Paltrinieri (Hospital Privado)

Desde que la lente de Álvaro Corral fotografió a Pablo Paltrinieri para nuestra sección En Foco en el 2006, mucha agua pasó bajo el puente. Paltrinieri pasó de ser el subdirector comercial a hacerse cargo de la dirección comercial del grupo de empresas que hoy conforman el Hospital Privado. “Hoy son tres sociedades que se suman a varias unidades de negocios. Tenemos una empresa dedicada a la tecnología de la información aplicada a la gestión médica que se llama Tips, la desarrollamos a partir de los propios trabajos de software médico, historias clínicas electrónicas, programas de prevención, etc. Ya desembarcamos en Uruguay, Buenos Aires y Misiones, tenemos proyectos en Paraguay y estamos sondeando Perú. También tenemos un broker de seguros y una nueva unidad que se genera a partir de la licitación del ex Hospital Español (propiedad del Apross) y que gestionamos nosotros. Hoy por hoy es un grupo de empresas que factura más de $ 400 millones al año, con 1.300 empleados y 500 médicos”, resume. A esto hay que sumarle que cuentan con la segunda cadena de farmacias de la provincia. Y todo, bajo la dirección comercial de Paltrinieri.

Andreani ya mueve 520.000 paquetes por día desde su hub automatizado de Pacheco (abre el juego a pymes y emprendedores)

(Por Julieta Romanazzi) El centro de distribución que la empresa inauguró en General Pacheco a mediados de 2025 empieza a mostrar su potencial. Con tecnología única en América, capacidad para escalar y un servicio de fulfilment que ya suma 15 clientes, el hub se convirtió en la apuesta más grande de la compañía para sostener el crecimiento del e-commerce argentino.

El fenómeno Don Julio: ¿Cuánto cuesta hoy comer en la mejor parrilla de Buenos Aires? (con souvenir “incluido”)

(Por Julieta Romanazzi) La fila de gente esperando una mesa en Guatemala esquina Gurruchaga llama la atención, así como también algunos precios de su carta. El dato que explica el fenómeno: el 80% de las mesas las ocupan brasileños, que llegan con reserva en mano o se resignan a la espera en la vereda con tal de tachar el "Templo de la Carne" de su lista.