Mucho antes de las actuales series especiales, Citroën ya había dado el primer paso con el 2CV Spot, una edición limitada lanzada en Francia en 1976 que hoy, medio siglo después, se revaloriza como pieza de colección.
Considerado el punto de partida de esta estrategia dentro de la marca, el modelo no solo introdujo una nueva forma de comercializar autos, sino que también apostó por una identidad visual completamente distinta para la época.
El origen de una idea fundacional
La historia del 2CV Spot comienza en 1974, cuando el diseñador Serge Gevin presentó dos propuestas con enfoques cromáticos opuestos.
Una de ellas apostaba por un estilo más oscuro y deportivo, mientras que la otra —la elegida— proponía un concepto mucho más lúdico: un 2CV naranja con guardabarros blancos, acompañado por una capota y paneles con rayas naranjas y blancas, inspiradas en las lonas de playa.
El resultado fue un auto con una estética alegre, veraniega y completamente disruptiva para su tiempo.
De prototipo a ícono
El desarrollo del modelo llevó cerca de dos años, principalmente por la validación y fabricación de sus piezas específicas.
Recién en enero de 1976 se fotografió el prototipo definitivo en la costa normanda, en el puerto de Honfleur. Poco después, a fines de febrero, comenzó su producción en la planta de Levallois.
Con el tiempo, el Citroën 2CV Spot no solo se consolidó como una rareza dentro de la gama, sino también como el inicio de una estrategia que hoy es habitual en la industria: las ediciones limitadas con identidad propia.
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