Costa Rica:
Aunque Costa Rica nunca tuvo una participación notable en el mercado internacional de puros, en los últimos años ha venido desarrollando una muy buena industria tabacalera, luego de que el huracán Mitch asolara a Nicaragua y Honduras.
Se presenta una conjugación óptima de clima y suelo en la región de PURISCAL, situada al sudoeste de San José, la capital del país.
Una de las fábricas más importantes y antigua es Tabacos de la Cordillera. Sus plantaciones son de semillas cubanas “pre Castro” (fueron introducidas al país en 1955 y no han sufrido ninguna modificación genética ni hibridación).
Otras fábricas como Isthmus y Vegas de Santiago se han establecido recientemente con proyecciones muy optimistas para la industria del puro en este país.
Panamá:
Panamá es uno de los casos en los cuales las determinaciones Corona Española hicieron relegar su potencial tabacalero.
En el siglo XVI el rey de España, Felipe II, prohibió bajo pena de muerte el cultivo de la planta de tabaco en Panamá para beneficiar económicamente a Cuba. Por este motivo, se perdió gran parte de la tradición tabacalera.
En Chiriquí, región ubicada al sudoeste del país, con características excepcionales de clima y suelo, se siguió cosechando clandestinamente una variedad de tabaco criollo de hojas grandes, de buen sabor, aroma y con buena cantidad de grasa.
Desde fines de los 90´s la industria del tabaco de Panamá, al igual que su vecino Costa Rica, ha comenzado un desarrollo prometedor que apunta a un mercado de excelencia.
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