Amargo Obrero, una marca… ¿popular o bizarra?

La comunicación de Amargo Obrero parece pariente cercana de lo que hace 1882 en Argentina y Grappamiel Vesubio en Uruguay.  Entre lo populachero y los directamente bizarro, esta marca rosarina con más de 125 años en el mercado sacó a pasear su Rastrojero (el “Rastroman”) por Córdoba, Mendoza y otras ciudades para mostrar sus tragos clásicos de la marca (El Che, Pico y Pomelo, Pueblo Grande). Pasean y vean… no sean “cajetillas”.

El Facebook de Amargo Obrero es buenísimo, particularmente sus fotos de “El Oficio no se Mancha” y “Señales del Fin del Mundo”. Y en general la comunicación de esta marca apunta bastante a un humor entre clasista y absurdo como su claim de marca: “la búsqueda por los ideales de valor verdadero”.
Su descripción de producto y marca explica: Amargo Obrero es oriundo de la ciudad de Rosario, lleva 125 años acompañando los barrios argentinos. Esta bebida de culto nacional se caracteriza por su perfecta combinación de hierbas y la justa medida de alcohol (sólo un 19% de graduación) se prepara históricamente con soda, y hoy en día es común degustarlo con gaseosa cola y gaseosa pomelo.
Entre los tragos para “hacer en casa”, Amargo Obrero recomienda “El Che” (50% A.Obrero, 50% Gaseosa Cola, decoración: rodaja limón) o “Pico y Pomelo” (50 % A.Obrero, 50% Gaseosa Pomelo; Decoración: rodaja de pomelo).
PD: ¿No conocés los comerciales de Grappamiel Vesubio?  Dos botones de muestra aquí y aquí.

Tu opinión enriquece este artículo:

"Hop On, Hop Off": La nueva era del dinero flexible en Argentina

(Por Maximiliano Babino, Gerente General de Western Union) La revolución del dinero ya está en marcha. En un mundo donde la tecnología está remodelando el comportamiento cotidiano, los consumidores argentinos están adoptando una nueva forma de administrar el dinero. Lo que solía ser un proceso lineal, una transferencia que comenzaba y terminaba en canales predecibles, se ha convertido en un viaje dinámico. Una experiencia omnicanal flexible y personalizada que desafía las normas tradicionales.