De helados que nunca llegaron y un rico resarcimiento de Grido

Ariel Primo: “En el día ayer (21/05/09) y víctimas de las inusuales temperaturas de la época decidimos comprar 2 kilos de helado. Llamamos al 4286000 de Grido (eran las 3 de la tarde aproximadamente) y pedimos varios sabrosos gustos; me atendieron muy amablemente y me informaron que en 20 minutos tendríamos el helado (15.20 horas). A las 15.40 hice un llamado para preguntar por nuestra compra y una señorita me informó que ya lo reclamaba a la sucursal correspondiente. Ya a las 16.15 volví a llamar y resulta que atienden en ese número de domingos a jueves ¡hasta las16! y no dan la posibilidad de dejar mensaje (menos mal…¡ja,ja!). Al día de hoy seguimos esperando el helado. ¡Menos mal que no estamos embarazados y no estábamos antojados!”.

InfoReclamos notifica a Grido y 72 horas más tarde… 
Se comunicó conmigo la gente de Grido muy amablemente y me comentó cuál había sido el inconveniente (una falla de comunicación entre el call center y la heladería), como resarcimiento ofrecieron enviarnos el pedido que no había llegado oportunamente. Así que mañana al mediodía disfrutaremos de 2 kilos de helado (gentileza de Grido) con mis compañeros de trabajo.

Leé todos los reclamos y sumá el tuyo aquí.

Andreani ya mueve 520.000 paquetes por día desde su hub automatizado de Pacheco (abre el juego a pymes y emprendedores)

(Por Julieta Romanazzi) El centro de distribución que la empresa inauguró en General Pacheco a mediados de 2025 empieza a mostrar su potencial. Con tecnología única en América, capacidad para escalar y un servicio de fulfilment que ya suma 15 clientes, el hub se convirtió en la apuesta más grande de la compañía para sostener el crecimiento del e-commerce argentino.

El fenómeno Don Julio: ¿Cuánto cuesta hoy comer en la mejor parrilla de Buenos Aires? (con souvenir “incluido”)

(Por Julieta Romanazzi) La fila de gente esperando una mesa en Guatemala esquina Gurruchaga llama la atención, así como también algunos precios de su carta. El dato que explica el fenómeno: el 80% de las mesas las ocupan brasileños, que llegan con reserva en mano o se resignan a la espera en la vereda con tal de tachar el "Templo de la Carne" de su lista.