El misterioso caso de los $ 3.50 mensuales (¡de un servicio dado de baja dos años antes!)

Carlos Enrique Galíndez: “En abril del 2007 solicité la baja del servicio de Cable+Internet en Multicanal porque me mudé a un domicilio donde no llegaba la cobertura de la empresa. En esa época me dirigí personalmente a las oficinas de Multicanal para finalizar el trámite; en el segundo semestre del 2008 comencé a recibir en mi resumen de Tarjeta Naranja un pago de $ 3,50 que se repitió todos los meses, y cuando llamé a la empresa me dijeron que debía concurrir personalmente a sus oficinas (del otro lado de la ciudad). Allí me informaron que por error de ellos no habían dado de baja una cuenta de email; que ya lo solucionaban y que pronto me contactarían para que pasara a retirar el dinero mal cobrado. Fui de nuevo en abril, pero sigue llegando el débito todos los meses. Hoy fui de nuevo, y el empleado dijo que pronto iban a devolver el dinero. La atención fue siempre pésima. Quiero que me devuelvan la plata con los mismos intereses que me hubieran cobrado si yo les hubiera debido a ellos todos estos meses”.

InfoReclamos notifica a Multicanal y 72 horas más tarde…
No obtuve respuesta por parte de la empresa.

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Andreani ya mueve 520.000 paquetes por día desde su hub automatizado de Pacheco (abre el juego a pymes y emprendedores)

(Por Julieta Romanazzi) El centro de distribución que la empresa inauguró en General Pacheco a mediados de 2025 empieza a mostrar su potencial. Con tecnología única en América, capacidad para escalar y un servicio de fulfilment que ya suma 15 clientes, el hub se convirtió en la apuesta más grande de la compañía para sostener el crecimiento del e-commerce argentino.

El fenómeno Don Julio: ¿Cuánto cuesta hoy comer en la mejor parrilla de Buenos Aires? (con souvenir “incluido”)

(Por Julieta Romanazzi) La fila de gente esperando una mesa en Guatemala esquina Gurruchaga llama la atención, así como también algunos precios de su carta. El dato que explica el fenómeno: el 80% de las mesas las ocupan brasileños, que llegan con reserva en mano o se resignan a la espera en la vereda con tal de tachar el "Templo de la Carne" de su lista.