No es habitual que una ONG compre casi 50.000 hectáreas. Mucho menos que lo haga con un objetivo claro: donarlas al Estado Nacional para ampliar un parque nacional. Pero eso fue exactamente lo que hizo Aves Argentinas en Traslasierra, una jugada que pone a la conservación en clave de inversión estratégica y no solo de militancia ambiental.
La organización , la más antigua del país dedicada a la protección de la naturaleza, formalizó la adquisición de tierras que pertenecían a la histórica Estancia Pinas, un territorio clave del Chaco Seco, una de las ecorregiones menos representadas dentro del sistema nacional de áreas protegidas.
“La oportunidad de adquirir estas tierras permitió garantizar la protección a perpetuidad de un ecosistema crítico y consolidar la ampliación del Parque Nacional Traslasierra mediante su futura donación al Estado Nacional”, explica Martín Cascone, coordinador del Programa Tierras de Aves Argentinas para Córdoba.
Más de un siglo, pero con lógica de futuro
Aves Argentinas nació hace más de 100 años como una asociación de naturalistas y observadores de aves. Con el tiempo, esa pasión inicial se transformó en una organización de alcance nacional, con más de 4.000 socios, equipos técnicos, investigadores y proyectos distribuidos en todo el país.
Hoy combina conservación, investigación científica, educación ambiental y trabajo territorial. Pero, sobre todo, se diferencia por su capacidad de pasar del diagnóstico a la acción.
“El diferencial de Aves Argentinas es la combinación entre trayectoria, base social, capacidad técnica y ejecución concreta. No solo impulsamos campañas o investigaciones: trabajamos en territorio, identificamos áreas clave para la biodiversidad y promovemos que se transformen en reservas o parques nacionales”, señala Cascone.
Además, la organización forma parte de BirdLife International, la red global de conservación de aves, lo que conecta proyectos locales con estándares y financiamiento internacional.
Conservación, pero en términos concretos
Cuando desde Aves Argentinas hablan de conservar, no lo hacen en abstracto. Para la organización, implica decisiones estructurales y de largo plazo.
“Conservar es identificar ambientes estratégicos, adquirir o resguardar tierras, restaurar hábitats, trabajar con las comunidades locales, impulsar políticas públicas y generar conocimiento científico”, detalla Cascone. Y agrega: “La compra de tierras en Traslasierra es un ejemplo claro de conservación aplicada”.
Actualmente, la ONG desarrolla proyectos vinculados a humedales, bosques, pastizales, ecosistemas marinos y especies amenazadas. Su presencia se extiende desde el norte argentino hasta la Patagonia, pasando por Córdoba, el bosque atlántico y las Pampas.
Cómo se financia una operación de esta escala
Detrás de una compra de esta magnitud hay una ingeniería financiera poco visible, pero decisiva. Aves Argentinas sostiene su trabajo a partir de un esquema mixto: aportes de socios, donaciones, cooperación internacional y alianzas con fundaciones y organismos públicos.
“Los socios sostienen y legitiman el trabajo a lo largo del tiempo. Las fundaciones internacionales permiten financiar proyectos de alto impacto ambiental, como la compra de tierras. Y los acuerdos con el Estado son clave para que estas iniciativas se traduzcan en políticas públicas”, explica el coordinador.
En el caso de Traslasierra, el financiamiento internacional fue determinante. “Es difícil concretar proyectos de esta escala solo con recursos locales. El apoyo externo permitió asegurar la protección a perpetuidad de un ecosistema estratégico”, reconoce.
Desde Aves Argentinas destacan que este tipo de iniciativas pueden generar turismo de naturaleza, empleo local y desarrollo sostenible, fortaleciendo el vínculo entre conservación y economía regional.
¿Un caso aislado o un modelo replicable?
Lejos de ser un hecho aislado, Traslasierra aparece como un precedente. La organización ya trabaja en proyectos similares, entre ellos el fortalecimiento del Parque Nacional Ansenuza, también en Córdoba, mediante la compra de tierras y el desarrollo de infraestructura que luego será donada al sistema de Parques Nacionales.
“La experiencia sienta un antecedente importante. Trabajamos de manera permanente en identificar nuevas áreas clave para la conservación en distintas provincias, con la idea de replicar este modelo cuando se dan las condiciones ambientales e institucionales”, concluye Cascone.
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