Del Gredal: una bodega que sigue apostando al norte cordobés (aprovechando el clima favorable para la producción)

(Por Carolina Bulacio / RdF) A unos 40 kilómetros de Deán Funes y sobre el antiguo Camino Real se encuentra la bodega Del Gredal. Se trata de un emprendimiento familiar que con los años fue haciéndose en la producción de vinos. El área productiva está a cargo de Ignacio Lozano, de la administración general se encarga Daniela Lozano y en Ventas está a cargo de Agustín Carbel; todos familiares.

“Cosecha manual, delicada elaboración con aromas que sorprenden y una exquisita expresión en boca”. Con esta leyenda describen su variedad Sauvignon Blanc 2018, la que según Ignacio Lozano, es sin duda una de las joyas de la bodega.

En la estancia ubicada en San Pedro Norte, funcionan junto con el cultivo de vid los tres focos de producción restantes: ganadería, nogales y almendros. En total el predio tiene 400 hectáreas de las cuales 16 están destinadas al cultivo de nogal, 5 al cultivo de vid, 2 a la producción de almendros y el resto se distribuye entre ganadería (ovina y bovina) y reservas ecológicas de flora y fauna autóctona.  

Ignacio explica que las primeras plantaciones de vid fueron realizadas en el año 2011, concretamente una hectárea dividida entre Malbec y Cabernet. Al año siguiente crecieron en superficie  (3,5 hectáreas con Malbec, Cabernet Sauvignon, Pinot Noir y Sauvignon Blanc) y en el 2018 aumentaron la superficie de Sauvignon Blanc (0,5 hectáreas).

“Nuestra primera elaboración de vino fue con la vendimia del año 2017 con una producción  de 6.000 botellas, las que salieron a la venta en noviembre del 2018. Ese mismo año se elaboraron 20.000 botellas, las que fueron lanzadas al mercado en agosto del 2019. La producción de este año se encuentra en pleno proceso de maduración y crecimiento, siendo que se cosecha entre fines de enero y marzo”; afirma Ignacio.

Hablemos de sus vinos

Actualmente trabajan dos líneas de vino:

  • Quishca: su nombre viene de quiscaloro, cactus que crece en nuestras tierras y significa espina. Son vinos jóvenes, frescos y sencillos. Su precio es de $ 470
  • Misitorco: está inspirado en el cerro más alto de la región y significa en quechua el cerro del puma. Son vinos con mayor expresión varietal, más complejos; su precio es de $ 625

“Producimos malbec, cabernet sauvignon, sauvignon blanc y syrah; y nos especializamos en hacer blends, buscando cambiar y sorprender al consumidor con cada año de elaboración” afirma Ignacio. El público más joven busca mucho la línea Quischa; en cambio el consumidor más conocedor y de más edad se identifica con la línea Misitorco.

¿Próximos desafíos? Poder abrir la bodega al público, para que los clientes puedan ir a conocer los procesos de producción. “El proyecto final es llegar a producir 100.000 botellas anuales y poder ofrecer nuestra línea de frutos secos y carne de cordero serrano para que aquel que nos visite tenga una experiencia gastronómica completa, se sorprenda con nuestros paisajes y experimente un viaje en el tiempo y la historia” concluye Ignacio.

Tu opinión enriquece este artículo:

Producto del Año (POY) desembarca en Argentina: el sello global que convierte la opinión de los consumidores en una ventaja comercial

(Por Juliana Pino) El reconocimiento internacional que nació en Francia hace casi 40 años llega por primera vez a la Argentina y Uruguay. El modelo busca validar la innovación con estudios independientes realizados a consumidores reales y otorgar a las marcas ganadoras el derecho a utilizar el sello “Elegido Producto del Año por consumidores argentinos”. 

De un local en Córdoba a una marca con sello propio: Panicafé cumple una década (ya tiene 6 franquicias en Córdoba y 3 en EE.UU.)

Diez años después de abrir su primer local, Panicafé se consolidó como una de las cadenas de cafeterías de origen cordobés con mayor crecimiento del último tiempo. La marca nació con una premisa: no ser solo una cafetería, sino construir una identidad propia alrededor de lo artesanal. Hoy la sostiene con seis franquicias en la ciudad y el Gran Córdoba, un Mercatino propio y, como dato curioso que pocos cordobeses conocen, tres locales en Texas, Estados Unidos.