El 70% de los inmuebles de la ciudad de Córdoba podría tener techos verdes (a 2 años de la ordenanza municipal, existen menos de 100)

(Por Einat Wald / RdF) Según la ordenanza de 2016, todos los edificios con terrazas de más de 400 metros cuadrados debían instalar cubiertas vegetales. A pocos meses de que el plazo previsto por la ordenanza municipal expire, en esta nota dos miradas sobre el tema.

Foto: Federico Jeme.
Foto: Federico Jeme.
Foto: Federico Jeme.
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Reducen la huella ecológica de la construcción, disminuyen el consumo de energía, funcionan como aislantes térmicos, purifican el aire y previenen las inundaciones. Si bien se los conoce como techos verdes, lo recomendable es construir techos vivos.

Mientras los techos verdes son ornamentales y requieren de riego, cuidados y mantenimiento, los techos vivos siguen el pulso de las estaciones y no necesariamente se mantienen “verdes” durante todo el año.
Los techos pueden ser de alto o bajo mantenimiento (requerir o no de riego), transitables, no transitables, extensivos o no.

Gabriel Yurevich, arquitecto en F5ac, Arquitectura Consciente, plantea que los techos verdes son un dispositivo costoso y predominantemente estético. “La ordenanza fue complicada y confusa desde el principio”, explica Gabriel. “Hoy en día no existe demanda de techos verdes y tampoco, ningún incentivo impositivo que la fomente”, añade. El arquitecto analiza el panorama actual en materia de construcción sustentable y enfatiza en los beneficios de las nuevas tecnologías y los nuevos materiales, como por ejemplo los e-paneles.

Por otra parte, el arquitecto Armando Gross acaba de culminar la instalación del primer techo vivo en un centro cívico municipal en la localidad de Alta Gracia. Gross destaca que los beneficios son significativos: la posibilidad de absorber y retener líquidos pluviales para prevenir inundaciones, funcionar como aislante térmico permitiendo disminuir la temperatura entre 8 y 10 grados, sirviendo como un potencial sustituto de la climatización eléctrica. En cuanto a los costos, Gross afirma: “El precio no alcanza los $ 2.500 el metro cuadrado, es incluso más económico que un techo de tejas”.

Un relevamiento del IRNASUS, equipo de investigadores del CONICET y la Universidad Católica de Córdoba, explica que la mayoría de las viviendas, edificios e instituciones de la ciudad podrían tener una cubierta viva. Sin embargo, el número instalado es llamativamente bajo. Mientras el tiempo previsto por la ordenanza llega a su fin, la temática se discute en las escuelas técnicas y los talleres de bioconstrucción en el ámbito universitario. “Lo primordial es educar, abrir el debate, capacitar a quienes los desarrollan y a quienes aún no; el techo vivo o verde puede construirse en una construcción preexistente o en una obra nueva”, concluye Armando.

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